Kanouté entró ya en la historia con el gol 3.000
El Sevilla sigue líder y amasa récords ante una débil Real

El Sevilla se ha convertido en una máquina de producir victorias y de reactivar récords propios. Con el triunfo en Anoeta, sus números aumentan la proyección de un equipo que no pierde desde el 20 de abril: lleva siete partidos consecutivos en Liga ganando, diez si contamos las competiciones europeas, y 14 sin perder. Una extraordinaria racha que le permite afianzarse en el liderato y disparar aún más su proyección. En Nervión los sueños se han disparado. Y por darle un toque histórico a la cita, Kanouté tuvo el privilegio de hacer el gol 3.000 del equipo en Primera. Una vez más fue la referencia arriba, bajando todos los balones con sentido.
Con más o menos recursos, con más o menos lujos, este Sevilla ha entendido que aquí lo que vale es gana, ganar y ganar. Dejándose en el vestuario más de la mitad del potencial, tiró de lo suficiente para doblegar a una Real que asusta (de lo endeble que es). Jugando al ralentí, se puso de inmediato por delante en el marcador, controló el partido casi andando, sentenció con el gol histórico de Kanouté e hizo sonar el tercer cohete en Anoeta con el tanto de Dragutinovic. El conjunto de Bakero está a años luz de los sevillistas. La pareja de centrales, un desastre (regaló dos goles); Rivas y Gerardo no dieron la talla para llevar la presión en el campo; las bandas no existieron y Kovacevic se limitó a chocar con Navarro. Escasos recursos en un equipo que tiene una pinta inquietante. Una escapada de Kovacevic en el primer minuto y el gol del honor en el último fueron sus apariciones.
Ante la presencia de Dunga en las gradas, Alves no tuvo su tarde. Renato sí mostró un alto nivel y fue la velocidad de Adriano lo que más destacó en la colonia brasileña. ¿Hasta dónde llegará este equipo? De momento, el líder parece imparable.
Bakero: "Hasta el 0-2 ellos no fueron superiores"
"Cuando se pierde de esta forma el público se va decepcionado, pero quiero mirar en positivo porque hasta el 0-2 no fueron superiores. Durante 70 minutos, el encuentro estaba abierto para el empate y en el descanso estaba convencido incluso de que íbamos a ganar".
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"Hemos conseguido lo que queríamos, que eran los tres puntos, y nos vamos contentos porque mantenemos la regularidad, aunque ganar fuera de casa no es fácil. Hubo momentos en los que no teníamos el aplomo para lograr el segundo tanto. A Alves le cambié para evitar la expulsión".



