Sergio enciende la mecha
El Zaragoza se lleva su trofeo y el catalán pide paso


Se firmaría que todos los disgustos duraran un minuto, poder levantarse de un resbalón con un abrazo y no con una dolorosa palmada de consuelo, y que el Zaragoza volara durante la Liga como lo hizo ayer en diversos pasajes de su presentación ante la afición aragonesa en La Romareda, en la XXVI edición del Trofeo Ciudad de Zaragoza, para terminar derrotando al áspero Livorno por dos goles a uno.
Juanfran se lamentaba del tropiezo que comenzó sacudiendo una tarde de calor insoportable: calculó mal un envío sin peligro ni esperanza procedente de la defensa apurada del Livorno, cayó, Vigiani le madrugó el balón y superó a César en el mano a mano pese al esfuerzo notable de Chus Herrero. Minuto 12 y el conjunto italiano se daba una alegría imprevista. Sin tiempo para ordenar las sensaciones, Diego Milito gritaba gol y le quitaba la paternidad momentánea del marcador al rival. Fue un golpeo seco, exacto, sin demasiada oposición en el interior del área y que ponía lazo a la primera gran acción de Sergio García, incontenible durante toda la noche.
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El delantero catalán fue la figura absoluta del amistoso pese a la extraordinaria competencia que pudo encontrar en la talentosa ubicuidad de D'Alessandro o en el ida y vuelta hiriente y medido de Diogo, mejoradísimo respecto a su estreno sietemesino en Riazor. Víctor quiso premiar a Sergio por su magnífica pretemporada y por no darle una oportunidad ante el Deportivo y la metralleta oxigenada, como ya se le bautizó en Boltaña, volvió a aprovechar la ocasión. Se agolpan las jugadas destacadas que lo tuvieron como protagonista. Desde el brillante eslalon que dio lugar al gol del Príncipe, pasando por un control con el pecho en la frontal que descerrajó con un disparo violentísimo antes de que el balón tocara el suelo y que apenas pudo negar Manitta con un esfuerzo sobrehumano y acabando con su tanto, su momento de gloria y de justicia, el que amplió el museo de trofeos del club y lo elevó como figura absoluta. Mandrake, acostado sobre el sector derecho, por donde apareció durante casi todo el choque pese a partir en la pizarra por la izquierda, le sirvió un balón al corazón del área mediada la segunda mitad. Sergio olió sangre y le dio la dentellada definitiva al asunto. Era una situación privilegiada, en un espacio desprotegido por la defensa que cuesta tanto encontrar y que D'Alessandro divisa con una facilidad mágica.
Cuartero salió tras el descanso para ocupar el lateral izquierdo y demostrar que puede ser una alternativa de primer orden si se confirma la ausencia de Juanfran ante el Espanyol por sanción. Ahí estarán Gabi Milito, Ponzio, Zapater, Piqué y el Zaragoza deberá mantener la mecha encendida por Sergio García.



