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Abbondanzieri. Un experto en los penaltis

En las últimas ocho tandas de penaltis en las que ha participado, ha parado 12 de 42 penaltis, el 30%. Fue fundamental en las dos Copas Intercontinentales que ganó Boca a Madrid y Milan en 2000 y 2003. Elegido mejor portero suramericano en 2003, es el titular con Argentina.

Abbondanzieri
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Antes de desmenuzar la carrera del pato Abbondanzieri, un detalle fundamental. Se le conocerá para siempre como el héroe parapenaltis. Y no sólo por aquella Copa Intercontinental ganada al Milan en Japón que parecía inaccesible, no. De las ocho tandas de penaltis a las que Abbondanzieri se enfrentó en los últimos años ganó seis y sólo perdió dos. Le tiraron 42 penaltis y paró 12, casi el 30%. Y no a cualquiera. Entre los damnificados están los milanistas Pirlo y Costacurta, por ejemplo. También Maxi López en aquella inolvidable tanda tras un Boca-River. Sí, ya sé lo que están pensando. Lástima para Argentina su lesión en el Mundial de Alemania, en aquel partido de cuartos en Berlín que dejó fuera a la albiceleste desde el punto fatídico.

Esa es sólo una pequeña parte de la historia del portero del Getafe, nacido el 19 de agosto de 1972 en Bouquet, un diminuto pueblo a 192 kilómetros de la ciudad de Santa Fé. Cuentan que la primera portería que defendió la formó una cuerda entre dos árboles en el campo de su tío Laucha, aunque no hay constancia real de ello. Sí de que cuando se retire volverá a su pueblo, a trabajar en el campo.

Algunos partidos en Bouquet y muy pronto la portería entre ceja y ceja, aunque en sus primeros años en las inferiores de Rosario Central le gustaba jugar de nueve en los entrenamientos. Rindió a tal nivel bajo palos que nada más llegar a Rosario ya empezaron sus primeros partidos con las selecciones juveniles. Primero la Sub-16, con varias medallas que aún guardan sus padres. Luego la Sub-17, con una Copa América en Ecuador en 1988 y un Mundial en Escocia meses más tarde a las órdenes de Carlos Pachamé. De aquel torneo Abbondanzieri tiene grabado quizá el gol más tonto que encajó en su carrera, cuando un delantero rival le robó un balón en los pies por despistarse al mirar a la grada. Luego vinieron malas noticias porque se marchó Pachamé, llegó Merlo y de Abbondanzieri nunca más se supo en la selección juvenil. Después se tomaría la revancha.

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En Rosario Central debutó en 1992, después de varios años de soñar en la pensión del club junto a su amigo y rival Roberto Bonano. Triunfó en Arroyito y siempre será un ídolo de la hinchada canalla, como se le conoce a los de Central. "Siempre recordaré lo familiar que es el club. Mientras que Boca es un mundo, los cincuenta mil que van todos los partidos al Gigante de Arroyito se conocen, es como una pequeña ciudad" declaró hace poco en El Gráfico al comparar sus dos equipos en Argentina. Ya entonces en Rosario Central empezó a triunfar, con algunos altibajos pero casi siempre instalado como titular. Había aprendido de su gran ídolo Fillol y de Hugo Gatti. Cinco años en Rosario y llegada a Boca, donde pasó unos primeros años difíciles. Llegó para reemplazar a un ídolo como Navarro Montoya, y por entonces dirigía a Boca el bambino Veira, que le quitó en la cuarta jornada y dejó de confiar en él. Jugaba poco, e incluso tuvo que soportar defender la portería del segundo equipo. Óscar Córdoba era fijo y más aún después del título del apertura 98 con Bianchi. La lesión del colombiano Córdoba en abril de 1999 le devolvió a la titularidad varios partidos, y cuando Córdoba se marchó al Perugia italiano las puertas se abrieron de repente. Abbondanzieri titular.

Desde entonces, partidos inolvidables como las Intercontinentales ante el Real Madrid en 2000 y el Milan en 2003, ambas con Bianchi. Las tres Copas Libertadores, dos Copas Suramericanas y así hasta catorce títulos con Boca, récord que comparte con Guillermo Barros Schelotto. Elegido mejor portero de Suramérica en el 2003, un año más tarde debutó por fin con la selección absoluta ante Paraguay para ganarse el puesto con Pekerman en el Mundial 2006. Todo un profesional, se recuperó de las malditas luxaciones del hombro izquierdo y mejoró su pegada con el pie. Ya está en el fútbol europeo y se lo ha ganado a pulso. Bienvenido, pato.

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