El Barça no cambia
Puyol y Xavi confirmaron con su titularidad el escaqueo de la selección contra Islandia. Y participaron del triunfo culé, nada brillante sino eficaz. Messi reapareció en partido oficial con su club, pero con él no llegó el desmadre para una victoria mayor.

Con la primera marcha puesta arrancó el campeón de Liga en el estadio del ganador copero. Y se encontró a un rival temeroso hasta que a los diez minutos despertó. No estaba el Barça fino ni activo. Sin ritmo, en pretemporada.
Más despierto estuvo el Espanyol, que tiró hacia arriba hasta poner de los nervios a Víctor Valdés, uno de los pocos puntos flacos que se le aventuran al campeón europeo.
Una plantilla, la de Rijkaard, que es un escándalo de talento, con un banquillo en Montjuïc formado por cinco mundialistas (Zambrotta, Thuram, Gio, Iniesta y Messi) más Jorquera y Gudjohnsen.
Los disparos lejanos de Fredson, un remate a bocajarro de Rufete, la velocidad de Tamudo y Luis García y hasta las subidas de Zabaleta por la derecha fueron las armas de un buen Espanyol frente a un oponente apático, quizás todavía bajo los efectos del 'jet-lag'. La dureza, al ser un derby, apareció en forma de entradas a destiempo de Tamudo, Deco, Motta (amarilla más tarde) o Fredson y en un puñetazo 'defensivo' de Ronaldinho a su sombra, Zabaleta.
Pasaban los minutos y no llegaba el gol local. Escenario ideal para los equipos poderosos, a los que les cuesta muy poco ver puerta. Y así fue. Tras perdonar Giuly y Xavi, en entradas por la derecha, acabó de concretarse la superior calidad de un Barça a medio gas. Se tiró Etoo a la banda cambiada, la diestra, se la dio al maestro Ronaldinho, que rodeado vio el desmarque de Giuly por la izquierda.
0-1 y el lío en la grada, con los ultras revolucionados de ambas facciones. Pero una cosa clara: no vencía el mejor equipo, sino el que más futbolistas de tronío tenía: los del año pasado, sin necesitar más.
Enchufados un rato
Los de Valverde salieron enchufados en la segunda parte. Tirazo de Costa, tanto anulado a Lacruz (fuera de juego), cambio del renqueante Tamudo por Pandiani... Pero nada.
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Sin gol. Con Messi, por Giuly, los azulgrana se anunciaron perversos. Madera de roble para quemar definitivamente la Supercopa. Su sociedad con Etoo y Ronaldinho se adivinaba letal. O con Deco.
Pero el Barça se perdió en paredes que quería levantar hasta en el área pequeña de Gorka y el Espanyol se diluyó sin De la Peña. Iniesta tuvo sus 20 minutos de rigor en un partido con recta final de lengua fuera en el Espanyol y la sensación de que Messi y Ronaldinho tuvieron en sus botas lo de liquidar la cuestión, sino la está ya. A Zambrotta, por cierto, le dio tiempo a debutar. No le bajaron de un taxi.



