Caparrós hace hueco en Liga a sus chicos de oro
Los triunfos de España en categorías inferiores en las últimas décadas se han encontrado casi siempre con los miedos de los clubes de Primera. Por primera vez un equipo, el Depor, se atreve a apostar por ellos. El Tercer Proyecto de Lendoiro, con Caparrós como líder, juega fuerte.


¿Quién es el que ha marcado? ¿De qué equipo viene ese chico que centra tan bien desde la derecha? Preguntas como éstas fueron habituales durante la primera semifinal del Teresa Herrera al ver jugar al Deportivo en Riazor por primera vez este verano.
El despiste general es comprensible, porque el Deportivo ha fichado este año a doce jugadores nuevos, y todos ellos alejados del glamour al que se habían habituado en A Coruña. Lendoiro trajo la pasada temporada a Caparrós para iniciar su Tercer Proyecto (antes lo fueron Arsenio e Irureta) y éste consiste en poco gasto, juventud y producto nacional.
Riki (Getafe), Lopo (Espanyol), Bodipo (Alavés), Estoyanoff (Cádiz), Juan Rodríguez (Málaga) y Aouate (Racing), son los seis que han tenido contacto con Primera. Bodipo y Aouate, con 28 años, son los veteranos, seguidos por Riki y Lopo, que pertenecen a la generación del 80.
Pero la verdadera revolución llega con los chicos de oro. Barragán (Liverpool) aterriza en A Coruña tras ganar el Europeo Sub-19, Arbeloa busca su oportunidad lejos del Castilla, y Pablo Álvarez deja el Molinón. Además Verdú, Rodri y Cristian saltan del filial del Barça de Segunda B a Primera. Toda una revolución sin precedentes.
Hasta 17 bajas. El Depor ha tenido hasta ahora 13 bajas, que podrían aumentar a 17 en cuanto se coloque a Scaloni, Tristán, Acuña y Pablo Amo. Pero además del número, los nombres de los que se han ido (Molina, Víctor, Munitis, Romero, César...) hacen entender la magnitud de esta revolución que comandan el tándem Lendoiro-Caparrós.
Un ejemplo de la catarsis se vivió el jueves en el segundo tiempo del Teresa Herrera. Ante los cambios, Arizmendi (llegó en diciembre del Atlético) pasó a ser el capitán. Caparrós lo sustituyó y Iago, un chaval de la cantera que es profesional casi de milagro, lo relevó. ¿Cambios? No, revolución.
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El técnico choca con Lendoiro
El nuevo proyecto lleva sello y firma de Caparrós con la complicidad de Lendoiro, pero los enfrentamientos entre ambos son algo habitual. La temporada pasada el entrenador amagó con irse a Osasuna al dilatarse la renovación de su cuerpo técnico y ver que el club ofrecía a sus jugadores predilectos. Este verano se han repetido los choques. Primero fue Tristán, al que tuvo que llevarse a Isla Canela tras descartarlo. Luego la venta de Munitis (símbolo de Caparrós) y finalmente la suspensión de un entrenamiento al encontrarse con Scaloni, otro descartado.



