Yo digo | Mario Ornat

El mesías de los nuevos tiempos

Mario Ornat
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El gesto coloreado y vivaz del Payaso contrasta gravemente con la grisalla del Zaragoza de los últimos diez años, un equipo que se ha vuelto medio invisible, transparente, prescindible, en la Liga de las estrellas. Ha sido un gris atemperado por explosiones en la Copa y por la inesperada irrupción de esos equipos bonitos que son tradición en La Romareda. Pero gris igual. El mayor pecado de Alfonso Soláns, un presidente de cautelosa coherencia, fue vivir al margen de las razones que a veces nacen de la pasión por el fútbol.

A gapito Iglesias, el nuevo propietario, no posee la disponibilidad económica de Soláns, pero a cambio ha cazado a toda prisa la sintonía del zaragocismo, con un oído finísimo. Supo pronto que Víctor Fernández significaría un salvoconducto para regenerar la ilusión. Y que precisamente la empatía con el gusto y las ambiciones de la grada (que el Zaragoza sea lo que se inventaron Los Magníficos) supone una obligación casi histórica, ineludible. Pablo Aimar encarna ese cambio, los nuevos, viejos afanes; la ambición. Agapito y Víctor ya tienen a su bandera. Y La Romareda acogió extasiada al mesías de los nuevos tiempos.

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