El Zaragoza sigue en el laboratorio... pero gana
Ewerthon y Óscar firmaron el triunfo en otro día de pruebas


Ewerthon no ha cambiado. Sigue siendo el mismo tipo de apariencia secundaria y protagonismo voraz. El delantero fantasma, dijéramos: parece que no está, sale poco al balcón a saludar, simula un cierto adormecimiento... Pero en ese duermevela tiene el gol encendido como una lamparita para niños miedosos: ayer le cayeron dos balones, hizo un gol y tres cuartos del otro, que tocó Óscar a última hora. Todo con ese gesto de engañoso trámite del goleador serial.
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Así ganó el Zaragoza, que continúa en fase larva, lo que a Víctor no le preocupa ni mucho ni poco. Sigue probando. Ayer quiso ver a Longás en el vértice izquierdo del rombo, y a D'Alessandro de enganche. Luego los intercambió de vuelta. Se ve que le gusta más la otra opción, con el aragonés más avanzado. Hay razones: el equipo apareció así mejor cosido. Y Longás tiene la cabeza llena de soluciones. Su nitidez vigoriza el juego: si la pelota pasa por sus pies, sale mejorada. Como más alegre.
El Zaragoza se atrancó en el empeño del Numancia en la primera mitad. El equipo de Goiko tiene sólo una semana de trabajo y mucho por andar, pero puso oficio, pierna dura, ganas. Y empató con un cabezazo que dejó mal a la defensa aragonesa. Luego entró Milito a formar pareja con Sergio, pero no se puede juzgar gran cosa porque el Numancia capituló físicamente y el partido derivó hacia un rondo a todo el campo. En esa intrascendencia, Ewerthon puso el segundo en los pies de Óscar.



