Juliá radiografía la lucha de César por volver a jugar
Narciso Juliá, segundo entrenador del Zaragoza, sufrió dos gravísimas lesiones de rodilla en la parte central de su carrera deportiva y entiende cada día del calvario por el que atraviesa el central abulense: "Jugué seis años más, recuperarse es posible".


Narciso Juliá, defensa central del Real Zaragoza de 1985 a 1993 y ahora ayudante primero de Víctor Fernández en el cuerpo técnico, entiende cada sensación de César Jiménez, entregado a una lucha hercúlea por superar una triple lesión en su rodilla izquierda y que lo mantiene trabajando al margen del grupo desde hace casi dos años.
"Si consigue jugar de nuevo al fútbol de máximo nivel, que lo hará, habrá que hacerle una entrevista de dos páginas, pero preparadla porque lo merecerá", exige consciente de la insufrible travesía por el desierto por la que deambula el futbolista abulense desde que Figo fracturara su camino: "volver de una lesión de ligamento cruzado es complicado, lograrlo después de una recaída tiene una dificultad brutal y ya recuperarse tras sufrir una afección en el menisco, todo en la misma articulación, es la h...".
Juliá se lesionó en una tarde de 1986 en el campo de Sarriá ante el Espanyol. No recuerda ni quién le cometió la falta ni el resultado final, pero sí de la jugada. "Me trabaron por detrás y la pierna no tuvo salida: rotura de ligamento lateral. ¿Sabes lo mejor? Seguí jugando". Y aquí a César se le abren los ojos: "¿De verdad, como Nihat?", se sorprende. "Sí, me atendieron y quedaban diez minutos, tenía muchas molestias, pero le eché valor y acabé el partido. Después de una primera exploración del doctor Pelegrín, fui a Madrid a la consulta de Guillén y me dijo el alcance exacto de la lesión. Estoy hablando de un mes de marzo, en agosto me rompí el menisco y más tarde el cruzado. La sucesión de percances es terrible sobre todo desde el punto de vista mental, pero quiero darle un mensaje de optimismo a César: continué mi carrera del 87 al 93... con molestias, eso sí, incluso cuando estás plenamente recuperado las notas, pero se aprende a convivir con ellas".
La relación entre ambos está llena de conexiones afectivas: "En mi anterior etapa en el banquillo era un chico del filial que ya entrenaba con el primer equipo, es central como era yo y está atravesando por una situación similar a la mía. Román y Ubieto (fisioterapeutas) me comentan cómo va la recuperación, cuál es su ánimo y siempre intento que sienta que nos interesa su evolución", señala Juliá y continúa: "Lo más duro de este proceso es la soledad. Por mucho que te pregunten cómo estás, que te den palabras de apoyo, sales del primer plano y es una lucha que debes superar tú solo, recurriendo a toda tu fuerza interior. Lo positivo, porque siempre hay que extraer lo bueno, es que te ayuda a relativizar las cosas y a reordenar los tiempos de tu vida. Cuando juegas, todo pasa a una velocidad vertiginosa y aquí te das cuenta de que la existencia de cada uno es muy larga y puedes comenzar a prepararte para afrontarla de la mejor manera. A mí me sucedió".
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"No pierdo la esperanza"
César Jiménez ha completado en Boltaña sin incidencias una nueva etapa en su rehabilitación: "Hay días mejores y otros peores, pero sabes que no queda otra que seguir adelante. Las recaídas son un momento durísimo, pero me mato cada día para intentar volver a un terreno de juego. No pierdo la esperanza".



