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Planeta Kaká

Armani: "Le admiro no sólo por su talento, aspiro a que sea el espejo de mi empresa"

<b>IMAGEN</b>. Tras su primer año en Europa Adidas le convirtió en un icono.
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Hoy, los jugadores de fútbol son marcadores de tendencias. Por ello, al contrario de las estrella de cine y de pop, ellos son íconos de la moda que precisan mostrar una aguda combinación entre disciplina física y mental, lo que les transforma en verdaderos héroes. Y Kaká es uno de los jugadores que tienen todo eso".

Evidentemente las palabras no corresponden a un entrenador, a un futbolista o a una vieja gloria puesta a analizar al Kaká jugador (Brasilia, 1982). Giorgio Armani, uno de los gurús de la moda hizo esta reflexión en la revista brasileña Placar en plena explosión de la Kakamanía. Y prosiguió: "Le admiro no sólo por su talento como jugador. También es el espejo al que aspiro que se fije mi empresa: tiene un gesto natural y elegante. No necesita gritar para llamar la atención. Su carácter hace que las personas le admiren naturalmente, ya sea en el campo de juego, entrenándose o en una sala de reuniones de una compañía".

No responde Kaká al perfil del jugador brasileño hecho a sí mismo en la libertad virguera que tiene el fútbol en las favelas ni en la dureza de vivir en ellas. Hijo de un ingeniero civil y de una maestra, perteneciente a la religión de los Atletas de Cristo, es un futbolista formado académicamente al que su calidad y las pasiones que despierta entre el sexo femenino le ha convertido en eso que Armani define como un icono fashion.

Ya en Brasil era el favorito de las garotas, pero la Kakamanía explotó de manera definitiva cuando aterrizó en Milán en 2003. Las secretarías técnicas de los grandes clubes europeos le tenían catalogado como un jugador de grandes posibilidades, pero existía la duda de su adaptación a la velocidad del fútbol europeo y a los rigores del calcio.

Las dudas las zanjó en cuanto le dieron la pelota: "Cuando vine a Italia pensé que encontraría un grado diez de dificultad y apenas encontré un grado cinco". En su primera temporada ganó el Scudetto, hizo diez goles y sus pases fueron decisivos en el camino de su socio Shevchenko hacia el Balón de Oro.

Triunfador. Con Europa admirándole explotó definitivamente el fenómeno Kak Adidas le firmó un contrato en el que le incluía entre sus cinco iconos más importantes: Beckham, Ballack, Zidane, Kobe Bryant y él.

Triunfador en el país de la moda, su aspecto juvenil y de suegro santurrón con el que toda madre quisiera compartir mesa y mantel le lanzó también al estrellato de las pasarelas. Giorgio Armani le reclutó y una imagen suya con vaqueros y el torso al descubierto se convirtió en la portada de las carpetas de un sinfín de quinceañeras y en un sex symbol para las no tan quinceañeras. Esa campaña publicitaria le trajo problemas con sus creencias religiosas: "Mi relación con Armani es profesional no choca con mi religión. Las fotos que me hicieron mostraron mi lado como jugador y no tenían ningún motivo para herir a mi religión". También tuvo una portada sonada en la revista de tendencias GQ y apareció en multitud de magazines televisivos que se rifaban la cara más bella del calcio.

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Su impacto en Italia fue sobrecogedor a todos los niveles, pero sin sus valores futbolísticos su incursión en la moda y en el papel cuché no hubiera sido tan estruendosa. Sorprendió su rápida adaptación y los elogios sobre su finura con la pelota le llovían de todas partes. "Su cambio de ritmo me recuerda a Cruyff", dijo Pelé. "Cuando le vi por primera vez me recordó a Toninho Cerezo por su dinámica. Es muy difícil de marcar, lee bien el juego, se asocia, pero en realidad tiene el instinto y la frialdad de Platini ante la portería rival", afirmó su entrenador Ancelotti. La bendición definitiva para ser respetado en el calcio se la dio el mítico Franco Baresi, que ya retirado le observaba embobado en los entrenamientos de Milanello: "Es elegante y concreto a la vez. Técnicamente impecable sí, pero lo que impresiona es cómo siempre le da un sentido vertical a sus acciones en velocidad punta".

Si se consuma su fichaje, el Madrid se habrá hecho con Kaká y su planeta. Una mina por explotar para la estrategia de márketing, dado que en Italia las giras asiáticas no son frecuentes.

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