Concentración y hábitos, las claves de Aguirre para crecer


Javier Aguirre ha comenzado a insuflar el carácter ganador que quiere que sus hombres exhiban la próxima temporada. Ayer, el temperamental entrenador mexicano tuvo una charla con sus hombres al acabar el entrenamiento que resultó reveladora. El técnico se rodeó de sus jugadores y comenzó su alocución, siempre acompañada de gestos muy expresivos. Aguirre quiso mostrarles su satisfacción por la intensidad demostrada en los partidillos, pero sobre todo por la concentración que demostraron.
"Los hábitos y la concentración", gritaba Aguirre, "son desde ahora lo más importante". El preparador no quiere ni un solo despiste durante el tiempo que cada jugador esté en el campo, y así se lo hizo saber. "Si usted está 88 minutos, son 88 minutos de concentración y el que salga hará lo propio en los dos restantes", sentenció el técnico.
Partidillo.
Esta arenga surgió por los partidillos que Aguirre organizó en el único entrenamiento de ayer. Construyó un pequeño campo de unos 50 metros por 20 para trabajar la velocidad en la circulación de balón, la precisión y la presión. Dividió la plantilla en tres equipos y en el primer partido se enfrentó un equipo de peto amarillo (formado por Seitaridis, Pablo, Luccin, Mané, Toché, Braulio, Marcos Martín y Regalón) frente a otro de blanco (Antonio López, Raúl Medina, Valera, Azcárate, Jacobo, Kezman, Galletti y Ambriz). En el primer enfrentamiento el triunfo fue para el equipo amarillo, con un gran gol de Toché a pase de Mané. En el segundo, el equipo amarillo se midió al verde formado por Agüero, Gabi, Pernía, Molinero, Miguel, Zé Castro, Perea y Petrov. Precisamente fue el búlgaro el que desequilibró al invalidar un tanto de Braulio con dos. En el último enfrentamiento los verdes se midieron a los blancos y el resultado fue de empate a dos, con goles de Gabi, Miguel, Valera y Galletti. Aguirre se mostró satisfecho por el juego de sus hombres.
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El técnico insiste en la solidaridad
Aguirre huye de la mediocridad y tiene claro el camino a seguir para que el Atlético salga de ella. "La diferencia entre un equipo bueno y uno grande es la concentración. Nosotros somos un buen equipo, pero tenemos que ser grandes", argumentó. El siguiente paso es que nadie haga la guerra por su cuenta: "Si tenemos que correr 50 metros, lo mejor es que uno haga 25 y otro le ayude haciendo otros 25, hay que ser solidario con el compañero".



