"Me voy, es lo mejor para el club"
Julen Guerrero anuncia su retirada entre lágrimas

Julen Guerrero se va. El séptimo jugador con más partidos en la historia del Athletic cuelga las botas. Desde ayer es un ex futbolista. Lo dejó de sorpresa, al mediodía. Horas antes había llegado a un acuerdo con Fernando Lamikiz para rescindir el año que le quedaba de contrato. A partir del próximo 26 de julio será el entrenador del juvenil de División de Honor. Tiene 32 años; 24 los ha pasado en la disciplina del conjunto rojiblanco.
La salida de Guerrero cogió de sorpresa a la familia rojiblanca. Incluso hubo directivos que se enteraron ayer mismo. Igual que los jugadores del primer equipo. La plantilla conoció la noticia en el vestuario, minutos antes de iniciar el entrenamiento. Entonces, alguien propuso acompañar al viejo capitán en la despedida. Y así lo hicieron. A las 12.30 horas, el autobús del Athletic paró frente al Palacio de Ibaigane. Toda la plantilla, incluido el cuerpo técnico, se puso frente a los ojos del portugalujo, que empezó a llorar.
Guerrero se fue compungido y lloroso. Nunca un futbolista había llorado tanto en la sala de prensa del palacete rojiblanco. Estuvo quince minutos clavado ante las cámaras y apenas pudo enlazar dos frases. "Me voy, por las circunstancias que sean creo que le va venir bien al Athletic y todos vamos a salir mejor", fue la frase más larga que soltó en una comparecencia que interrumpió una y otra vez por las lágrimas. La frase encerraba un mensaje críptico: "por las circunstancias que sean". Ese halo de misterio que dejó en su despedida es el mismo que ha salpicado su carrera.
Mojado por fuera y roto por dentro, el pañuelo blanco que le dejaron para mitigar su dolor fue insuficiente. El internacional, que la víspera se había presentado con el resto de sus compañeros en Lezama "para no llamar la atención de nada de lo que estábamos hablando", ha vivido el verano más amargo de su carrera deportiva. Su mujer, Elsa, y sus dos hijos, Julen Jon y Karla, le han visto varias veces con la mirada perdida. Igual que ayer. "Ha sido durante las vacaciones (de nuevo aparece el llanto). Ahí me he dado cuenta de que lo mejor era dejarlo". Y otra vez las lágrimas colocaron un nudo en la garganta de los presentes.
Fernando Lamikiz, que el jueves cerró la puerta de Ibaigane a Javier Clemente (el ex seleccionador firmó ayer el finiquito que sigue a la rescisión de su contrato), se sentó al lado de Julen Guerrero. El presidente mantuvo un discurso de agradecimiento "para uno de los jugadores más importantes de nuestra historia en el Athletic y del deporte vasco".
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El dirigente presentó a Guerrero como "un emblema y un ídolo de nuestro club. Por eso hoy es un día muy especial para el Athletic. Ha sido el estandarte en el que se fijaban los niños. Ha demostrado su amor al club en numerosas ocasiones porque ha tenido oportunidad de irse a otros equipos y ganar mucho más dinero".
Los elogios dieron paso al asunto más espinoso de la cuestión. ¿Quién dijo primero que había que negociar una salida? El presidente no dejó ninguna duda y dijo que fue Guerrero el que había solicitado llegar a un acuerdo para rescindir el contrato. "Vino a buscarnos", comentó. Horas después, desde un sector cercano al internacional se aseguraba que la propuesta de romper el contrato había partido desde dentro del club. Y el jugador, vacío de apoyos en el vestuario, se había plegado a un acuerdo. Misterios sin resolver.



