Al final ganó el músculo
Ni Totti, ni Pirlo, Zidane, ni Ribery, ni Henry. La final estuvo marcada por las actuaciones de los defensas y de los centrocampistas defensivos. Empezó mandando Vieira, que terminó roto, y acabó triunfando el gran Gattuso.

Gattuso: Táctica, robo y mucho corazón
La batalla italiana en el centro del campo la lideró Gattuso. De alguna manera él define la parte más gris del perfil del nuevo campeón del mundo: sentido táctico para robar el balón, faltas para cortar el ritmo y corazón. Oxigenó a Pirlo y empujó con su carácter. Un gran jugador.
Vieira mandó hasta la lesión
Vieira estaba ganando la batalla del centro del campo hasta que se lesionó. Lo había dado todo y se rompió. Un momento clave de la final.
Italia bombardeó en el juego aéreo
En un partido tan táctico, la estrategia suele ser decisiva. Italia empató con un cabezazo de Materazzi y creó mucho peligro con Toni.
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Cannavaro fue el otro gran pilar
Cannavaro se va de este Mundial con el cartel de mejor defensa central del mundo. Ayer lo corroboró con otra actuación soberbia. Pese a su estatura, 1'76, dominó el juego aéreo en su área. Por abajo, se midió a Henry y a Ribery en multitud de ocasiones y le ganó. En la imagen superior se anticipa a Henry en un salto de cabeza y en la de abajo le limpia el balón a Ribery. Sin duda, el mejor central del Mundial.



