"Es el momento de pacificar al madridismo"
El día después de las elecciones, y antes de ser proclamado por la Junta Electoral, Ramón Calderón visitó AS para repasar una jornada histórica y dar cuenta de sus primeras medidas como máximo dirigente. El proyecto social y el deportivo tendrán preferencia bajo su mandato.

Apenas habían transcurrido doce horas desde que compareció ante los medios de comunicación como ganador en las urnas de las Elecciones del Real Madrid, pero, asombrosamente, no daba la impresión de estar cansado. Debe ser que la loción de victoria es un magnífico revitalizante corporal, un antiarrugas infalible, el remedio perfecto contra las ojeras y las patas de gallo. Ramón Calderón visitó AS en el mediodía de ayer, lo que podía interpretarse como un madrugón para quien tuvo un día largo y una noche que no debió ser corta. Sin embargo, se presentó lozano y sonriente, y hasta creí percibir que ya lucía el empaque de quienes son presidentes, esa coreografía que nos hace bailar alrededor.
Cuando Ramón Calderón se presentó en nuestro periódico todavía esperaba la inminente proclamación por parte de la Junta Electoral, que en la madrugada anterior había solicitado un abogado como quien reclama un médico o un cura. Es una suerte que por la mañana siempre se vean las cosas con más luz.
Al tiempo que se aguardaba la rectificación de la Junta corría el rumor de que Florentino Pérez reconocería la victoria de Ramón Calderón desde París, como si fuera un rey en el exilio. Aunque el asunto era descabellado nadie se atrevió a descartarlo. El comunicado no llegó nunca.
A esas horas, Juan Palacios, perdedor por 246 votos, ya había reconocido la victoria de Calderón y sólo Villar Mir se resistía a hacerlo. "Palacios ha tenido una actitud señorial y me ha felicitado. Le forzaron hasta el último momento para impugnar los resultados, pero no ha querido hacerlo. Visto su talante y el gran apoyo que ha recibido en las urnas le he propuesto ser vicepresidente. Todavía no me ha dado una contestación definitiva, pero creo que no lo ha visto mal". Palacios lo rechazaría más tarde, poco antes de iniciar unas vacaciones para recuperar fuerzas tras una campaña extenuante, especialmente para los que pierden.
"Ahora el objetivo es pacificar la situación y unir a todos los madridistas", afirmó Calderón, que recordó algunas de las felicitaciones más peculiares que había recibido hasta entonces. Por ejemplo, la de Lorenzo Sanz, enemigo histórico y recientemente adversario en las urnas. "Me llamó, me dio la enhorabuena y me dijo: 'Vaya, al final te voy a coger cariño". También tuvo una llamada de Manuel Fernández Trigo, ex gerente del Madrid.
Calderón definió sus prioridades. Su primera medida tendrá como beneficiarios a los socios. "Quiero devolver los últimos incrementos en las cuotas. Si ya se lo han cargado a los socios, que se lo abonen. Serán unos 500 millones de pesetas, algo asumible para un club que ha tenido 79 millones de euros de ganancias. Con ese balance no sé qué sentido tiene cobrar más".
"Igualmente, pretendo ofrecer soluciones para las familias numerosas. Aunque en ocasiones perdamos la perspectiva, hay socios que tienen verdaderos problemas para pagar las cuotas".
Objetivos. Otra de las ofertas electorales en el plano social consistía en abrir la posibilidad de adquirir abonos a cinco de los seis mil socios que todavía están en lista de espera. "A partir de mañana mismo nos pondremos a eso", afirmó Calderón, que no considera un problema que en los partidos en el Bernabéu sólo haya 20.000 entradas disponibles para los espectadores sin abonos.
Y propuso una idea: "Mi intención es que cualquier aficionado al Real Madrid pueda hacerse socio del club, aunque eso no signifique, lógicamente, que disponga de un asiento en el estadio, ya que tiene una capacidad limitada. En contrapartida, el carnet les permitirá obtener ventajas en numerosos servicios relacionados con el Real Madrid. Creo que para los aficionados es importante sentirse propietarios en alguna medida, aunque sea pequeña, del club de su amores".
Al presidente se le planteó también la polémica de los boxes que se construyeron junto al palco y que desplazaron a numerosos socios de sus asientos. Para hacer sitio a los inquilinos expropiados se redujo tanto el espacio de sus butacas que los espectadores más voluminosos tienen problemas para acoplarse, primero, y para desencajarse, después. "Me han llegado muchas quejas de socios en este sentido y es otro de los asuntos que vamos a estudiar. Queremos responder a nuestros compromisos, pero también complacer a los socios".
En todas estas cuestiones tendrá un papel protagonista Miguel Ángel Arroyo, que será director general de Gabinete. "Es un hombre discreto y preparadísimo. Del mismo modo que Mijatovic tendrá la máxima responsabilidad en la parcela futbolística, Arroyo se encargará de todas las cuestiones institucionales. En cuanto pase toda esta vorágine yo daré un paso atrás". Arroyo, que fue despedido como director de la Fundación del Real Madrid el pasado 31 de mayo por su apoyo a Fernando Martín, asumirá las competencias que correspondían hasta el pasado domingo a Manolo Redondo. Tampoco seguirá en el club, aunque por voluntad propia, José Ángel Sánchez, máximo responsable del departamento de marketing.
El nuevo presidente tiene previsto cumplir los acuerdos a los que llegó el club para preparar la Gira de este verano, para la que ya hay firmado un partido en Estados Unidos (Salt Lake City, 12 de agosto) y otro en Santiago de Chile (con fecha por determinar). "Las Giras son necesarias. Por supuesto, hay que adecuarlas a la programación deportiva del técnico, pero el objetivo es que nos reporten al menos doce millones de euros. Ya lo he dicho en alguna ocasión: las cuotas y las entradas sólo nos cubren el 17% del presupuesto. El resto es imaginación y circo".
Calderón está preparado para renovar la mayor parte de cargos directivos del club, algunos con contratos blindados, como Emilio Butragueño, Benito Floro o Ramón Martínez. Se ha propuesto unificar y pacificar al madridismo, pero también tiene claro que "hay que romper con el pasado".
El programa deportivo de Ramón Calderón está muy avanzado, aunque eso no significa que no haya mucho trabajo por delante. El entrenador será el primero en incorporarse para dirigir la planificación del primer equipo. Está previsto que Fabio Capello llegue mañana a Madrid para ser presentado oficialmente. El italiano está impaciente. "Fabio me llamó inquieto después de las elecciones y me preguntó: '¿Qué ocurre, presi?", recordó Calderón, convencido de que ha acertado con el técnico.
"En 1996 Capello se trajo seis fichajes (Illgner, Roberto Carlos, Seedorf, Panucci, Mijatovic y Suker) y ganó la Liga, sobreponiéndose a una situación parecida a la actual. Ese equipo fue la base del que luego ganaría dos Copas de Europa".
En todos esos planes ya hay nombres. El primero, el de Kaká, estrella del Milán. "Está entusiasmado con la idea de jugar en el Madrid", insiste Calderón, que asume que el fichaje puede costarle al club unos 50 millones de euros.
La contratación de Cesc también supondrá un desembolso considerable, aunque en este caso, Baptista, un jugador pretendido antes por Arsene Wenger, podría servir de moneda de cambio. Como guardaespaldas de Cesc en el centro del campo se barajan los nombres de Diarra y Emerson (vendrá uno). El primero ha rechazado al Manchester y espera el acuerdo definitivo; el segundo, en la agenda del Madrid desde hace dos años, tendrá las puertas abiertas cuando descienda la Juventus.
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Robben sacará petróleo de la banda izquierda y Van Nistelrooy sería el complemento perfecto para Ronaldo. Capello cree que, junto a él, Ronie alcanzaría los 30 goles. Otro de los objetivos del italiano es recuperar a Raúl.
Caso Iniesta. Calderón también confirmó que, en su estilo de fair play, Palacios le había ofrecido las opciones que posee por Pablo e Iniesta. Capello no cuenta con ellos, aunque ayer se comentaba en Barcelona que el Madrid podría hacerse con el rojiblanco para intercambiarlo por Iniesta. Le daría al Barça al central y una cantidad de dinero y se quedaría con el centrocampista.



