Beckham deja la capitanía y la Prensa perdona a Rooney
Eriksson dice adiós y con él se irá la Generación de Oro


Se acabó una era. Inglaterra no sólo se quedó sin argumentos futbolísticos para competir en el Mundial, sino que por el camino perdió a su entrenador y a su capitán. A uno, Sven Goran Eriksson, le forzaron su salida por unos asuntos de faldas, pero en todo caso tres eliminaciones consecutivas en cuartos (las tres a manos de Scolari) no le hubieran dado ningún tipo de crédito para continuar. Dos de ellas fueron a penaltis ante Portugal y el sueco sólo podía explicarlo así: "No sé qué hacer para que Inglaterra sea mejor en la tanda fatídica. Ensayamos casi todos los días, pero algo ocurre a los jugadores antes de tirarlos".
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Rooney. Pero, ¿se puede justificar todo con la mala suerte? Casi nadie habla del árbitro, al que disculpan porque la patada de Wayne Rooney no se puede esconder. La Prensa prefiere recordar que el delantero del Manchester es muy bueno pero que tiene un problema serio: no sabe controlarse y cayó en la trampa de Cristiano Ronaldo al que no quieren ver de regreso en Inglaterra. "No vayáis a por Rooney, es vuestro futuro", advierte Eriksson a la Prensa. Las razones de la eliminación pueden analizarse a partir de la expulsión: Rooney estaba frustrado porque le tocó jugar en una posición que no le gustaba, como a muchos de los otros futbolistas ingleses.
Si fuera solamente por la mala suerte, David Beckham no hubiera entregado su brazalete de capitán. Se ha discutido muchísimo el pobre papel del centro del campo inglés, pero especialmente la figura del madridista, que prefirió no ser un problema para el nuevo seleccionador, Steve McClaren, y ponerse a la altura del resto. "Es la decisión más difícil de mi vida", dijo Beckham que apenas pudo contener las lágrimas. Dicen que con esta eliminación acaba la posibilidad de que la Generación de Oro consiga un título. El equipo deberá construirse ahora a partir de Rooney de 20 años, Lennon de 19, y Gerrard, de 26.



