Mundial 2006 | Brasil 0 - Francia 1

Ganó O Rei Zidane

Desnudó la mentira brasileña y clasificó a Francia

<b>DOS PARTIDOS MÁS. </b>Zidane se resiste a jugar su último encuentro. Tras eliminar a Brasil, disputará dos más: la semifinal y la final o el partido por el tercer puesto.
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Perdone usted maestro Zizou a los que dudaron. Y felicidades. También al resto del mundo, que le verá jugar por lo menos otra vez. Gracias maestro por la lección de ayer, la del último gran brasileño. Sí: el último O Rei nació en Marsella. Es Zidane, la verdad del fútbol. Brasil, en cambio, ha sido la mentira de este Mundial. Su caída está ya en los anales negros de su historia, mientras comentaristas franceses afirman que el de anoche fue el mejor partido de Zidane en la Copa del Mundo. Por encima incluso de la final del 98, cuando dirigió a su equipo y marcó dos goles. ¿Quién se atreve a discutirlo?

El baño francés fue tremendo, pues jugó como el gato y el ratón con su adversario desde el primer minuto. Le dio el mando y espacio de salida, en una fase de tanteo que concluyó cuando Zidane comprobó que el león era un gato y que ganarían tarde o temprano. Parreira ayudó. Tácticamente, Doménech le dio un curso acelerado de conocimiento del adversario y del propio. Parreira se equivocó también en la elección de los futbolistas. Inconcebible la titularidad de Cafú en detrimento de Cicihno. Incomprensible la suplencia de Robinho, el más rápido del equipo. Imperdonable la cuerda que le dio en todo el Mundial a los irreconocibles Ronaldinho y Kaká, cuyo DNI pareció anoche diez años más viejo que el de Zidane.

Francia, infinitamente mejor en lo físico, fue mejor incluso en los hombres de contención. Vieira jugó un partidazo y junto a Makelele se merendó a todos los presuntos creadores brasileños, que lo 'bordaron': no crearon nada y no robaron una pelota. ¡Qué decepción!

Brasil tiró una vez entre los palos de Barthez. Fue Ronaldo cuando el partido agonizaba. Si recordamos que España tiró dos veces a puerta (el penalti de Villa y Torres) hay que rendirse a la evidencia: la vieja Francia ha preparado el campeonato al detalle; hoy por hoy es el gran candidato al título.

El partido empezó a decantarse del lado francés cuando Zidane realizó una magistral jugada pegado a la banda al cuarto de hora, puso a cien a sus hinchas y le metió a Vieira una pelota calcada al del gol del empate ante España. En ese momento, el Hombre 10 decidió que la bola era suya, como en los viejos tiempos. Como siempre. A todo esto, Henry se sentía cada vez más cómodo en su rol de Llanero casi Solitario. Nada más batir Lucio el extraño de récord de Gamarra (superar los 700 minutos en un Mundial sin cometer una falta), debió derribar a Thierry, que tenía ya la colaboración de Ribery y Malouda, que se derrengaron en el ir y venir confirmando que Cafú no está para estos trotes y obligando a Roberto Carlos a quedarse en Roberto, en la mitad, en un lateral sólo defensivo.

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Jugada de libro. Y como a balón parado, sobre todo por arriba, también mandaban los franceses, el gol llegó en jugada de libro, muy parecida también al gol de Vieira a España, el del 2-1. Cafú cometió falta sobre Malouda y Zidane la mandó al segundo palo. Dida se quedó quieto, quietos se quedaron los centrales y parado Roberto Carlos. Henry, no. Henry, que ya había rondado el gol, remató sin apelación posible ¡pisando el área pequeña!

Era la estocada, que pudo tener compañía. Porque el 0-2 estuvo rondando en más de una ocasión mientras la torcida lloraba y los franceses cantaban su Marsellesa. Sobre todo el momento que se refiere al día de gloria que ya llegó. Fue ayer. En Frankfurt. ¿Habrá más? Con este Zidane, todo es posible. "¡Au revoire, Brasil; vive Zidane!".

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