Lehmann tiene cuartos
Paró dos penaltis en la tanda y clasificó a Alemania

Román Riquelme soñará el resto de su vida con un alemán llamado Jens Lehmann. Hace un par de meses, en las semifinales de la Champions League, fue el encargado de parar el penalti que habría significado la prórroga y, quién sabe, el pase a la final. Ayer, en el Olympiastadion berlinés, Lehmann volvió a cruzarse en el camino de Román, esta vez para apear a Argentina de su esperanza mundialista. Cierto es que en este caso no fue Riquelme quien tiró el penalti fatídico, sino Cambiasso, pero siempre será Lehmann el del pésimo recuerdo.
Alemania sigue adelante, tras 120 minutos en los que bastardeó lo mucho de bueno que había mostrado hasta el momento. La 'revolución Klinsmann' se quedó en el vestuario, ya que su equipo nunca quiso la pelota, no presionó en campo argentino y esperó un contraataque que nunca llegó. Preocupado por Riquelme, el seleccionador alemán puso hasta tres hombres para vigilarlo -Ballack, Frings y Schneider-, para una cifra ignominiosa al final de la primera mitad: 35 por ciento de posesión del balón.
Por el contrario, fue Argentina la que asumió el protagonismo, fiel a su estilo, con la sorpresa de Tévez por Saviola desde el comienzo. Ahí acertó Pekerman, porque el 'Comanche' fue de los mejores (con Ayala y Sorín, pese al error de éste en el marcaje de Klose en el 1-1), pero luego erró en los cambios: los hizo demasiado pronto y desnaturalizó al equipo. Como iba por delante en el marcador, con un cabezazo de Ayala tras un córner de Riquelme, prefirió el corte de Cambiasso al toque del cansado Román (72'). Y en vez de contar con Saviola o Messi para complicar por velocidad, eligió el físico de un Julio Cruz que tuvo una tarde aciaga.
Detalles. El partido se igualaba en las áreas, donde Mertesacker y Ayala imponían su ley. La entrada de Odonkor frenó las subidas de Sorín y dio fuerza a Alemania por la derecha. Abbondanzieri fue víctima de una dura entrada de Klose y debió marcharse, para el debut mundialista de Leo Franco, que apenas tuvo trabajo. Borowski mejoró al nervioso Schweinsteiger, y en el único despiste defensivo argentino peinó un centro de Ballack para que Klose cabeceara el 1-1. Mientras el sutil arbitraje del eslovaco Michel inclinaba el campo contra la portería argentina. En los pequeños detalles, ante la duda siempre pitaba a favor del dueño de casa.
Con Ballack castigado físicamente desde el promedio de la segunda mitad, Alemania empujó hasta y durante la prórroga, aunque sin llegada. Entonces llegó la tanda de penaltis, con empate a tres en la historia mundialista de argentinos y alemanes. Lehmann demostró que en ese aspecto es un tipo con cuartos.
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