Impulso para octavos
Los reservas de España quieren continuar la fiesta ante Arabia

No sólo importa ganar, asunto primordial para que nosotros sigamos bailando y el resto del mundo temiendo. También importan los goles, la sensación de velocidad, el impulso, la risa que nos dará. No, no es un partido menor, es otra zancada, juega España y nos miran.
El hecho de que salten al campo nuestros suplentes no debería distraernos, al contrario. El otro equipo de España es tan brillante como el que nos tiene enamorados y sería maravilloso que Luis hubiera ofrecido a estos jugadores una oportunidad de reenganche entre los titulares, una vida, un salvoconducto: "Quien se salga, entra". Algo así. O quizá más castizo.
Arabia, sin opciones de clasificación (salvo remota goleada a España y victoria mínima de Túnez ante Ucrania), no debería plantear muchas dificultades. Después de una brillante clasificación (invicta y por delante de Corea en su grupo), los saudís empataron en su debut contra Túnez (2-2) y luego fueron goleados por los ucranios (4-0).
Para la historia quedará el fabuloso gol de Owairan en el Mundial de EEUU, votado como el sexto mejor de la historia del torneo. Ese tanto dio la razón a quienes consideran a los saudís como los brasileños de Asia. Lástima esa manía por despedir a los seleccionadores antes de los grandes campeonatos. El argentino Calderón, responsable de la clasificación, ve el Mundial desde su casa. También el español Amieiro, entrenador de los porteros y durante mucho tiempo quien cultivó el talento de Iker Casillas.
El brasileño Paquetá, dos veces campeón del mundo sub 17 y sub 20 en finales contra España, es ahora el resignado técnico. En un país con el 24% de las reservas mundiales de petróleo no duele en exceso indemnizar a un entrenador y probar con otro. Calderilla.
En el equipo de España, a excepción de Reina, Luis alineará a los jugadores que ocuparon el banquillo en el inicio de los dos primeros encuentros. Sólo sorprende la inclusión de Cesc, que tiene una tarjeta amarilla y podría perderse el choque de octavos si ve otra cartulina. Después de la exhibición del chico contra Túnez, hubiera parecido más lógico que Senna fuera titular hoy y suplente el martes. Pero sabios tiene Hortaleza.
Cambios. Si las cosas van bien, Luis podría cambiar de portero en el descanso y yo (modestamente) daría entrada a Torres. ¿La razón? Necesita renovar su confianza constantemente y le ayudaría a luchar por el pichichi.
Recuerdo que después de Arabia tiran con bala. Hay un 83% de posibilidades de que juguemos con Francia en octavos (hoy lo sabremos) y existe la casi seguridad de que nos mediremos a Brasil en cuartos. Después de ese trago cualquier enemigo nos parecerá el Risitas.
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Entre los alicientes de España, la estadística. La Selección está a cinco goles de los 1.000 (en 519 partidos). El reto entra dentro de lo posible. Hay más: si Raúl marca ante Arabia será, con seis dianas, el español que más goles ha anotado en un Mundial. Tampoco resulta improbable. Para no invocar al mal fario sólo añadiré sólo un dato más: con Luis, España suma 16 victorias y 8 empates, una racha invicto de 24 partidos.
Pita un árbitro africano, de Benin (pequeño reino que limita con Togo y Nigeria), pero hoy no somos suspicaces. Los Hijos del Desierto, así se llaman unos días los saudís (otros, Los Halcones Verdes) celebran que no lloverá. Nosotros celebraremos todo lo demás.



