Mundial 2006 | El Mundial en África

Fútbol y vudú, unidos

En África andan con la mosca tras la oreja por los éxitos de la selección de Togo, clasificación al Mundial de Alemania incluida, en un país de pocos habitantes y escasos medios para la práctica del fútbol. Señalan al vudú, permitido en todo el territorio togolés, y a sus pócimas y conjuros, como la clave del combinado de Otto Pfister.

África vincula los éxitos de Togo a la magia y ritos de sus brujos.
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No son pocos, aquí en África, quienes creen firmemente que un país de tan escasa solera futbolística, pocos habitantes y ausencia de canchas para la práctica del fútbol como es Togo se clasificó para jugar el Mundial en gran parte gracias al vudú.

A los que alberguen alguna duda, les invito a visitar los casi quinientos metros cuadrados de superficie que conforman el Gran Mercado del Fetiche, de Akodesewa, en Lome. El recinto, al aire libre huele a piel recién curtida, y no existe futbolista, entrenador, seleccionador o simplemente aficionado que no haya visitado, en alguna ocasión, el Mercado en busca de cura para una lesión, acierto ante el gol, o el remedio último para eludir un descenso. Y, por supuesto, antes de iniciar el viaje a Alemania todos los integrantes de la seleccion togolesa, pasaron visita obligada a la feria.

No hay nada que esconder, el vudú esta permitido en todo Togo. Así que, a pleno sol, en el suelo o en mostradores atestados, se exhibe un osario irrepetible, en el que destacan enormes fémures de elefantes, cráneos de colobo y búfalos. Más allá, se pueden ver loros, periquitos, ardillas voladoras y buitres disecados, y esqueletos de buhos, halcones (aquí, sí), y pieles de boas, cocodrilos, hienas y leopardos. Más allá de las colas y penachos de aves; separados y guardados en frascos, se pueden observar polvos de todos los colores dispuestos para preparar pócimas y cocciones diversas, al lado de hierbas medicinales suficientes para abastecer varias herboristerías. No falta nada, ni tótems, ni altares ni conjuros, pero si el visitante desea ahondar en ritos tan ancestrales, siempre puede preguntar por un guía espiritual que, amablemente, le introducirá en estancias más discretas.

Superstición.

Con tamaño bagaje mágico y ultraterrenal, se explica que Togo siempre parta con una enorme ventaja psicológica cada vez que se enfrenta a cualquier selección africana. Supersticioso como es el futbolista africano, no se encuentra nunca cómodo cuando se ve obligado a viajar a Lome, y sabe que no sólo el rival, sino cualquier espectador, puede echarle el mal de ojo que le fulminará definitivamente o hará imposible que su tiro a bocajarro entre en la portería togolesa.

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Togo se clasificó para el Mundial de Alemania llevándose por delante a selecciones superiores como Liberia, Mali, Congo, Zambia y Senegal, y todo el mundo en África atribuye semejante hazaña no a Adebayor y los suyos, sino al poder de sus brujos y los sacerdotes del vudú. Y si no han culminado la acción en Europa es que, al parecer, sus brujos todavía no han dado con la fórmula para eludir la perniciosa acción que ejerce sobre sus ritos ese problema que significa eludir el agua salada del mar, del Océano Atlántico, pero, sobre todo, del Mar Rojo.

Pero, si alberga dudas sobre el poder que hechizos, pócimas y conjuros puedan ejercer sobre el balompié, venga a Lome y visite el Gran Mercado del Fetiche... se convencerá usted mismo.

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