Japón y Croacia se hartan de fallar ocasiones de gol
Kawaguchi, el mejor del partido, paró un penalti a Srna

Dos estilos de juego; mismo resultado. Japón y Croacia, cada uno a su manera, se estrellaron una y otra vez contra su propia inoperancia ofensiva. Se hartaron de fallar ocasiones, completamente negados de cara a puerta. Especialmente Croacia, que si bien sorprendió al mundo ante Brasil, ayer volvió a demostrar que llegó a Alemania con la pólvora mojada. Ambos necesitaban ganar como el comer, pero ni así. Los balcánicos, más insistentes, gozaron del mayor número de ocasiones, llegando incluso a fallar un penalti (Srna, en el minuto 22) que hubiera cambiado totalmente el rumbo del partido. Los nipones, simplemente, pecan de inocencia; llegar, llegan, pero no tienen suficientemente afilados los colmillos.
Zico planteó un partido de tú a tú, llevando la iniciativa; con dos narices, como se le exigía. Su equipo tocó, manejó a su antojo el balón hasta marearlo en muchas fases, aunque ofreció un fútbol excesivamente horizontal. Y cuando, metro a metro, lograba plantarse en el área de Pletikosa, sólo ofrecía fuegos de artificio. Sin pegada y con sus delanteros, Takahara y Yanagisawa, siempre buscando los espacios inclinados a la banda, la responsabilidad de marcar recayó en las botas de los centrocampistas, que sólo generaban peligro mediante disparos lejanos.
Al contragolpe.
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Croacia, sin embargo, volvió a acumular hombres atrás, como lo hiciera ante Brasil, para salir a la contra. Sus falsos laterales, Srna y Babic, siempre adelantados, encontraban verdaderas autopistas. Japón, ante esa táctica, era un rival propicio. Y se podría decir que a los croatas les salió bien, porque gozaron de mil y una ocasiones para marcar. Un penalti, fallado por Srna o parado por Kawaguchi, que bloqueó el paso siempre a los croatas, más un lanzamiento al larguero de Kranjcar fueron las dos mejores ocasiones balcánicas.
Croacia acabó vacía, como Jap ambos murieron buscando la victoria, pero cuando el balón no quiere entrar o te olvidas las pistolas en casa...



