Primera | Espanyol / Deportivo

Sergio queda descartado pero "no es un pesetero"

El Espanyol no puede asumir los "datos ocultos" de su actual ficha

<b>MARCHA ATRÁS. </b>Sergio González pretendía regresar al Espanyol después de su triste despedida de hace un lustro, y Pedro Tomás lo intentó por todos los medios sin éxito.
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Sergio González no regresará al Espanyol. Es el titular de esta semana que finaliza, después de unos días en los que se pasó de la operación relámpago en A Coruña a las negociaciones con el propio jugador en Montjuïc, y de ahí a la desesperación del director general ejecutivo, Pedro Tomás, al comprobar que la Comisión Deportiva denegaba la operación. Ayer, para cerrar cualquier rumor o esperanza, Tomás compareció en la sala de juntas del Olímpic, ese mismo lugar donde se comenzó a nublar el traspaso, para explicar los motivos de la debacle.

El ejecutivo españolista, que asumió las negociaciones desde un primer momento, informó de que había remitido un burofax a Augusto Lendoiro, presidente del Deportivo, en el que le comunicaba que "vemos imposible llegar a un acuerdo satisfactorio".

Las causas, que obviamente no quedaban redactadas en el burofax, las razonó más adelante: "El compromiso que tomamos el lunes con Lendoiro tenía demasiados datos indeterminados, ocultos, que cuando se constataron hicieron imposible la operación. No quiero acusar a nadie de mala fe, pero no hubo concreción. Quizá fue porque la reunión se alargó demasiado".

Los motivos de la marcha atrás, según Tomás, fueron detalles del contrato con el Dépor, como un pago pendiente y primas diversas por incentivos, además de su ficha (alrededor de 1,2 millones por temporada) que rompería el límite salarial imperante en el Espanyol.

En defensa.

De todos modos, Tomás intentó dejar claro en todo momento que la postura de Sergio no fue jamás egoista. "La postura del jugador debe quedar indemne. Él quiere al Espanyol, pero tiene derecho a cobrar su contrato. La oferta no cubría sus intereses. No ha sido un pesetero, pues no quería cobrar un euro más de lo que ya percibía hasta la fecha", explicó el director general ejecutivo.

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Otra de las claves radicaba en concretar cuánto le hubiera costado el traspaso al Espanyol: finalmente, eran siete millones. "Se trataba de una operación de alto riesgo para nosotros", admitió Tomás, "aunque no fue un capricho de nadie, sino que hubo acuerdo con la dirección deportiva".

Lo más sorprendente es que en esos siete millones no se incluía ninguna indemnización por Alberto Lopo, la cual se hubiera perdonado con casi total seguridad en caso de llegar a un acuerdo por Sergio. Ello hubiera supuesto pagar siete 'kilos' y perdonar tres.

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