Jornada de puertas abierta para Costa Rica
La carencia de posibilidades en el Mundial abrió las puertas de las prácticas.

El regreso a los entrenamientos de la selección de Costa Rica después de su derrota en Hamburgo frente a Ecuador y la consecuente despedida de Alemania 2006 al final de la primera fase, llegó plena de caras largas, desánimo y cambios de hábito en su preparador, Alexandre Guimaraes.
El sistema se invirtió. Y en lugar de ser públicos los primeros veinte minutos de cada sesión y el resto en secreto, el entrenador privatizó el inicio y después permitió la entrada a la sesión de medios de comunicación y público.
Guimaraes quería cierta intimidad para la puesta en marcha del día y ejecutó unos minutos de terapia de grupo para mentalizar a sus futbolistas para la última semana en Alemania.
Guimaraes y su cuerpo técnico se situaron en el centro del campo. Alrededor, formando un gran corro, todos sus jugadores. En silencio, escuchando y asintiendo los comentarios y las indicaciones de un preparador con gran experiencia. Tres mundiales. Uno como jugador y dos como seleccionador.
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Las puertas se abrieron para contemplar la marcha de los titulares en el partido frente a Ecuador, de vuelta al hotel de concentración para someterse a sesiones de recuperación. Baño y masaje. El resto efectuó diversos ejercicios sobre el terreno de juego. Un partidillo en la mitad del campo del Walldford Astoria para mantener la forma.
La tarde será libre para los futbolistas, sin presión competitiva en su última semana y sólo centrados en terminar con honor el torneo y completar una despedida digna para una generación histórica del fútbol de Costa Rica.



