Agustín Rodríguez

"El club pecó de glamour y se olvidó del chándal"

Es el asesor deportivo de Arturo Baldasano. Le ha dado las pautas al candidato de lo que tiene que ser un proyecto deportivo para que vuelvan los títulos.

Agustín Rodríguez
Carmen Colino
Editora Jefe de Eventos deportivos
Editora jefe de Eventos Deportivos. En AS desde 1996, de ellos 22 años en la sección del Real Madrid siendo responsable de la misma desde 2006. Dos años en redes sociales y ocho de responsable de Verticales y Actualidad. Vicepresidenta de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid. Colaboradora de El Chiringuito de Pedrerol, Atresmedia.
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¿Cómo ve las Elecciones del Real Madrid?

Con intensidad. Me sorprendo porque no sé si preparamos las elecciones para el Real Madrid o para el RACE. Estoy viendo por medio a gente del mundo del motor o no sé si es una especie de inmobiliaria para una construcción de viviendas...

¿Y cuáles son sus consejos?

Trato de mantener una estructura sólida en la que los entrenadores se sientan protegidos, que no estén siempre en el punto de mira y que encuentren esa liberación de poder estar analizando en vez de estar a pie de campo. Mi idea es que haya grandes personas capacitadas para poder transmitir a los jugadores sus vivencias en sus distintas posiciones.

¿Lo que dice Baldasano de trabajar siete horas es cosa suya?

Eso se refiere a ir a entrenar, recuperar, hacer grupo, ver vídeos de partidos y entrenamientos para corregir errores. Eso sería el trabajo de cada día. Entrenar siete horas seguidas es imposible.

¿El Madrid tiene solución?

Tiene solución por su estructura deportiva. Las exigencias siempre han sido máximas. El entrenador que venga no va a ser más que el que haya ganado las últimas Copas de Europa o el que las ganaba en la época de Di Stéfano. Hay posiciones que hay que mejorar y hay que traer a gente que te pueda dar ese plus de competitividad que el Madrid ha perdido. Pero también hay que decirle a Jurado o De la Red que tienen que meterse el madridismo en vena. El madridismo ha pecado en exceso de glamour y de falta de chándal. Siempre vendimos unidad y la época de Suker y Mijatovic con el Ferrari le hizo mucho daño. Y hemos tenido una línea ascendente en vez de haberlo cortado. ¿Quién no lo cortó? Sanz y el que nos ha dejado ahora.

¿Eriksson es el idóneo?

Es una alternativa. Nosotros tenemos que tener nuestro equipo de seguridad, darle todo el poder a un entrenador es lo peor que han hecho los clubes. El técnico tiene que sentirse protegido con gente que sabe. La relación con los jugadores quema mucho...

¿Le ofrecerán un proyecto a largo plazo?

El entrenador tiene que ser consciente de que tendrá un trabajo a cuatro años. No es una cuestión de presupuesto, es una cuestión de sentimiento y de humildad. Me gusta ver en las candidaturas gente de fútbol que se comprometa y no me gusta ver a representantes. No me gusta ver a Pedja metido a director deportivo o a Camacho. José es un buen entrenador y ahora le dan un cargo de director deportivo. Uno tiene que ser consciente de sus limitaciones, yo lo soy.

Y apuesta por la cantera...

El espejo del Madrid de los últimos años no es en el que se tiene que mirar la cantera. Es duro, pero es así. Lo que hemos conseguido a lo largo de su historia es porque éramos un equipo con garra, humildad y sentimientos. Las últimas etapas estaban basadas en la prepotencia y eso nos ha matado.

¿Cuántos jugadores son necesarios?

Hay una muy buena plantilla de jugadores útiles y recuperables, pero hay que saber con qué ideas e intenciones vienen. Y luego hay que mirar abajo. Los nombres me importan un carajo, juegan los hombres no los nombres. Y cuando yo era capitán y ponían a los nombres el vestuario se rebelaba. Ahora no lo sé. Si el vestuario no está vivo, ya pueden venir los diez mejores entrenadores del mundo, que nada.

¿Por qué Reyes y Joaquín?

Son buenos, pero las exigencias en el Madrid son máximas. Si no están capacitados para rendir en el 80% de los partidos no serán válidos.

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Florentino dijo que maleducó a los jugadores...

Si él ha dicho que no los ha sabido educar es que ha estado por encima de lo que el técnico quería hacer. Cuando un presidente quiere jugar a ser entrenador, director deportivo y no saber delegar, el jugador sabe quién tiene la fuerza y ésta no la tiene el equipo técnico. Ha sido su equivocación.

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