Trinidad gana su Mundial: resistió al asedio sueco
Los caribeños jugaron 44 minutos con un jugador menos.

Leo Beenhakker lo ha conseguido. Se le fichó para meter a Trinidad y Tobago en el Mundial y no ser humillado. El 0-0 de ayer en Dortmund ante Suecia le coronará en el Caribe, seguro, y también a sus futbolistas, que resistieron el asedio de una Suecia con casta pero sin poso. Para los nórdicos, una reflexión: Ibrahimovic es menos Zlatan sin Del Piero; Ljungberg no es tan guapo sin Henry a su lado; y Larsson no es tan apañado sin Etoo y Ronaldinho cerca de él.
La tarde de sol y polen alérgico en Dortmund invitaba más a una siesta en una playa caribeña de Trinidad y Tobago que no a un paseo con jersey en los hombros por las calles de Estocolmo. Por eso, y porque Suecia no es mucho más que una delantera poderosa, Trinidad pudo resistir los primeros 45 minutos con cierta solvencia, no sin apuros, pero sí manteniendo una dignidad al estilo de aquellos jamaicanos que compitieron con su bobsleigh en los JJ.OO. de Calgary 88', plasmados luego en el prescindible film Elegidos para el triunfo. El protagonista de la segunda entrega debería ser Hislop, veterano portero triniteño (clásico de la Premier, hoy en el West Ham). Él solito pudo con dos buenos tiros de Ibrahimovic, y otro a bocajarro en los primeros minutos de la segunda parte.
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En su cruel tránsito por el 0-0, Suecia se apoyó en Willhelmsson para tratar de romper el hielo en plena canícula. Lo hizo todo bien desde su banda derecha, suficiente para expulsar a Avery John (dos tarjetas por dos pasadas) con todavía 44 minutos por delante, y para servir dos centros para la cabeza errática de Larsson, aquel culé. Pero ahí estaba Trinidad, y también Tobago, todas sus 2.363 licencias de fútbol representadas en Lawrence y Sancho, el del pelo rasta, la guardia pretoriana de Hislop.
Las ocasiones suecas se sucedieron, sin orden, pero con peligro. Ninguna encontró red, como tampoco T&T, que casi lo intentó. Pero qué les importa eso ahora.



