Mundial 2006 | Selección

Un jardinero bicampeón

Wilhelm Kotala sigue cuidando el césped de Kamen después de haberlo mimado para las dos Alemanias campeonas de El Káiser: la del 74 y la del 90. El jardinero y su rastrillo son los únicos testigos directos de aquello que perviven en el Sportscentrum Kaiserau. España ya tiene flor...

<b>UN CÉSPED DE CAMPEONATO. </b>Wilhelm,  sobre la hierba donde se entrena España.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Lo de Wilhelm Kotala y el Sportscentrum Kaiseray de Kamen es más que una flor, una poquita de suerte: lo suyo es un jardín repleto de aroma... a campeón mundial. Wilhelm, que fue operado de un bypass hace apenas unos meses, sólo se pasea ya por los campos de césped del Sportscentrum de vez en cuando, pero su gorra, su mono de trabajo verde y su mirada segura le delatan: sigue siendo el jardinero jefe aquí, y va para 35 años. Él y su rastrillo cuidaron con esmero la hierba de Kamen para la NationalMannschaft del Beckenbauer líbero en el 74 y 16 años después, en el 90, repetían con El Káiser como seleccionador. Son los únicos de entonces que perviven ahora, cuando vuelve a cumplirse el ciclo: "Hace unos meses, Franz vino a Kamen para ver los posibles sitios de concentración para el Mundial. Se bajó de un helicóptero, se abrió paso entre la gente y me dio un abrazo. Hay personas que dicen que es un hombre seco, pero a mí me parece que, además de extraordinario futbolista, es una persona genial", dice Wilhelm, quizá el único hombre en el mundo al que se le encienden los ojos para hablar del imperturbable Káiser de Múnich.

"Tanto en el 74 como en el 90 me dijo lo mismo: este césped está mejor que el del estadio del Bayern. Perfecto", cuenta el jardinero justo antes de revelar el secreto de su éxito, o más bien, el de Alemania: racionar el agua y cortar la hierba sólo lo necesario. Los jugadores llegan al Mundial con las piernas cansadas después de toda una temporada y, según Wilhelm, "lo que yo procuro es mantener la tierra blanda, lo más blanda posible para que se pueda jugar al fútbol sin problemas. No hay más secreto que ese, lo que pasa es que es bastante complicado. Ahora, con la tecnología que existe, resulta más fácil".

No conoce a Luis.

¿Sabe que una de las razones que tuvo el seleccionador de España, Aragonés, para venir a Kamen fue el césped del Sportscentrum? Se le pregunta a Wilhelm y éste responde: "¿Ah, sí? No conozco a Aragonés, pero parece una buena persona. Y tiene buen gusto para la hierba".

El jardinero fiel espera que España llegue lejos en el Mundial "porque pasaría lo mismo que después de los dos títulos de Alemania: un montón de clubes se vinieron a entrenar aquí creyendo que esto es milagroso... Quizá lo es". Wilhelm aparca los negocios y termina con buenos augurios: "Me cae bien España. He veraneado muchas veces en Tarragona. A ver si hay una final España-Alemania y... Bueno, es que soy alemán: que gane Alemania. Pero por poco, ¿eh?". Y vuelve a pensar en el 74 y el 90, en lo que suele germinar por césped del Sportscentrum, su césped, cada 16 años: un campeón Mundial. Justo ahora, otra vez.

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La FIFA pretendía que las selecciones, una vez terminada la primera fase, fueran saltando de sede en sede según donde tuvieran que jugar los partidos, pero eso no ocurrirá en la mayoría de los casos. Pocas son las selecciones que cambiarán de cuartel general y entre ellas, casi ninguno de los favoritas. Si acaso, Brasil, que tiene firmado dos compromisos en dos sedes distintas. España no emulará a la verdeamarelha. Luis prefiere seguir en un sitio que le gustó desde la primera vez que lo vio y las sensaciones, el clima y, sobre todo, el césped de Wilhelm, invitan al optimismo. Sólo hace falta que los resultados lo refrenden.

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