"Mi química con este club llegó como con una chica"
Pochettino se despidió emocionado, y no descartó volver en el futuro


No andaría lejos de la realidad aquel aficionado del Espanyol que situase a Mauricio Pochettino como el jugador más importante de la historia del Espanyol, junto a Rafa Marañón y Raúl Tamudo. La explicación es sencilla: en su palmarés cuenta con dos títulos de Copa, algo que sólo pueden decir tres jugadores del club, y además es el extranjero que más partidos disputó en la historia del equipo (275). Suficientes argumentos para que su despedida tras 12 años de españolismo, su hasta la próxima, convocase ayer a familiares, viejos amigos y, sobre todo, muchas emociones y sentimientos, en la sala de Prensa de Montjuïc.
Desde su esposa y sus dos hijos, siguieron su comparecencia unas 50 personas, entre las cuales se hallaban Cristóbal Parralo, Toni Jiménez, Tommy N'Kono, su agente y el doctor Salvador Oliveras, que también abandona la entidad. Pochettino apareció flanqueado por Pedro Tomás. El director general ejecutivo deslizó que propondrá en el Consejo que otorguen al argentino la insignia de oro y brillantes del club en la próxima edición del Ciutat de Barcelona, el próximo 1 de septiembre.
"Éste es uno de los momentos más duros y difíciles de mi carrera", comenzó su parlamento Pochettino. Acto seguido, agradeció su apoyo a la familia Lara, a los Perelló, a Josep Crehueras y a multitud de sus ex compañeros. También tuvo palabras sentidas hacia la afición, "que ha calado muy hondo en mi corazón".
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Entonces llegó la emoción. "Quiero una despedida alegre, no una triste, porque tampoco lo entiendo como un gran adiós. Me despido como jugador, pero de este club no me iré nunca", afirmó, antes de romper en lágrimas y marcharse durante cinco minutos, junto a su familia, que también lloró.
En su retorno, algo más calmado, explicó que su decisión de marcharse no responde "a una causa exacta. Nadie me ha puesto una pistola en la cabeza para que me marche", dijo. Admitió entonces no saber aún si se retirará, como tampoco si algún día regresará al Espanyol: "Es el club de mi vida, mis hijos se sienten españolistas como nadie y está claro que desearía volver. Aunque estudiar me apasiona, se necesita formación y capacidad para meterse en un despacho". Despejadas las dudas, aseguró quedarse "con todos los momentos, pues he aprendido más de los malos", y estar "eternamente agradecido a la gente". "Con el Espanyol sentí química desde el principio, es como cuando conoces a una chica". ¡Suerte, Poche!



