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"Con los goles se acaba la presión y todos te cantan"

Ni ser el fichaje más caro en la historia del Atlético ni romper el mercado actual con un traspaso de 23 millones de euros parece asustar a Sergio Agüero. El 'Kun' lo dejó ayer claro en AS. Su única obsesión es romper las cinturas de los defensas rivales, al resto "no hay que darle bola".

<b>LA FOTO. </b>De Izquierda a derecha, Manuel Esteban, Emilio Gutiérrez,  Hernán Reguera, Javi Díaz,  Iñako Díaz-Guerra, Sergio Agüero, Vicente Carreño, Jorge García y Juan Cantón.
Jorge García Hernández
Jorge García Hernández (Palma de Mallorca, 1978) es redactor jefe de Fútbol. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es canterano del Diario As, donde entró en 2001. Fútbol base y Cierre como antesala a 15 temporadas siguiendo al Atlético de Madrid. Después, AS.com y Fútbol internacional.
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Con los goles se acaba la presión y todo el mundo te canta". Sergio Agüero dejaba ayer así de claras sus intenciones en el Atlético durante su visita al diario AS. Poco parece afectarle ser el fichaje más caro en la historia de un club como el Atlético o ver descansar sobre sus jóvenes espaldas una parte importante del futuro del equipo. Pero la sentencia pareció verosímil y más, aunque parezca increíble, porque vino a través de un pequeño hilo de voz que descartó cualquier afán de bravuconada.

A Agüero le intimidan más los micrófonos que los defensas contrarios. "No hay que darle bola a la presión, vengo al Atlético, que es un club muy importante, pero jugué en Independiente que tiene un campo con mucha gente también, aunque el Calderón es precioso", confesaba un Kun entre emocionado y sorprendido cuando se le insiste en percatar de que viene a un club con urgencias. Agüero todavía no ha podido olvidar el recibimiento que le ha dispensado la afición, dividido entre la marea humana del aeropuerto y la multitud entregada en el Vicente Calderón. "Pensaba que debía ser un error", bromeaba el Kun sobre el gentío del aeropuerto, "pero los gritos de la gente ya me prepararon para lo que iba a venir". Y lo que vino después todavía le ilumina la cara cuando lo recuerda. La imagen en la sala VIP, con casi 200 periodistas, con la gente entregada y sus padres llorando ha quedado grabada en su memoria.

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El jugador del Atlético no se olvidó de su familia ni en los momentos en los que posaba rodeados de las instantáneas de su presentación. El Kun pidió permiso para quedárselas y repartirlas entre sus seis hermanos, su novia y sus amigos Lucas y Pepe. Y todo con la naturalidad y la seguridad que otorga debutar en Primera con 15 años. Óscar Ruggeri fue el entrenador que le hizo debutar con el primer equipo de Independiente y, con su oficio de central rocoso todavía acuestas, reconoce que un "uno contra uno con Agüero en el área sólo tiene dos soluciones: o es gol o hay penalti". Su atrevimiento no tiene límites. Un ejemplo fue entonar junto a Manolete los cánticos del Calderón, incluido ese atronador ¡Atllllllleti! ¡Atlllllleti! que espera colaborar a que de nuevo encienda a todo el estadio. Hace tiempo Menotti aseguró que "la de Sergio Agüero es una aparición hasta demasiado generosa para la rica historia del fútbol argentino. Tiene arranque corto y físicamente se parece a Romario, con las condiciones para ser un gran jugador". Y no se equivocaba el Flaco.

Romario. En vivo, Agüero parece un clon algo más potente que el brasileño y desde hace tiempo tienen un nexo curioso. Si a Baixinho se le describía como a un "jugador de dibujos animados", a Agüero desde niño se le conoce como a un personaje de cómic. "Su nombre era Kum-Kum, pero a mí la m final no me gustaba", explica el delantero quien reconoce que prácticamente sólo su madre le llama Sergio. El último síntoma de grande que se le observó fue ver cómo lidió el tema Pekerman. "A todo jugador le duele no estar en un Mundial pero yo soy todavía pibe y ya sabía que iba a ser difícil, tenemos muchos y buenos jugadores en mi puesto".

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