Un gran fracaso de todos
España, bajo la dirección de Raimundo Saporta, vivió su Mundial del 13 de junio al 11 de julio de 1982. Para que nadie se sintiera olvidado se jugó en 14 ciudades. Todos querían estar en la gran fiesta. La única que no estuvo fue la Selección.

Madrid, Barcelona, Vigo, A Coruña, Gijón, Oviedo, Elche, Alicante, Bilbao, Valladolid, Valencia, Zaragoza, Sevilla y Málaga fueron las ciudades donde se jugó el Mundial. Me tocó seguir a la Selección desde el primer kilómetro y fueron muchos. Todo empezó en La Molina, donde pasamos un frío muy sano y empezó a tensarse la cuerda de la incomunicación. No llegó a tanto como cuatro años antes, en La Martona, cuando, entre otras lindezas, Dani y Quini se fueron a cazar con unos guardias del complejo y la Policía casi se los carga a ellos, mientras mis amigos Rubén Cano y Eugenio Leal se convirtieron en portavoces de sentido único.
En La Molina no había campo donde trabajar y se tenían que desplazar cerca de Francia, en la Seo. Ya viajamos con la tensión puesta, pero en el hotel de La Molina se acrecentó cuando se publicaron fotos de los jugadores en la piscina, algunos... desnudos. Eso irritó a Santamaría y el trabajo se hizo arduo y hostil.
Sustos. Valencia nos acogió con un enorme cariño. Santamaría seguía enfadado. Nosotros trabajábamos y después nos íbamos a la discoteca Susos, de Jesús Barrachina, que nos dio aprecio, amistad y ánimo. Inolvidable.Mientras, en el Sidi Saler, los chicos se entrenaban y se divertían. A la cabeza de las bromas, casi siempre, Rafa Gordillo, un crack. Pero hubo algún susto horrible, como cuando se incendió la habitación de Camacho y Gallego por un cortocircuito en el armario de su habitación. O cuando unos cuantos decidieron hacerle una gracia a Quini, con un intento de secuestro con pañuelos en la cara. Uno se metió en el armario, otro en la terraza y otro en el baño y le pegaron un susto de mil demonios. Quería salir el hombre, aterrorizado, por un tabique. Como todos recordarán, Quini había sufrido un secuestro real hacía un tiempo y pensaron que como broma era un "chollo".
Santamaría no acababa de centrarse ni dentro ni fuera. Y el asunto llegó a su máximo nivel cuando se presentó a visitar el equipo la entonces ministra de Cultura, Soledad Becerril, y nadie le avisó de su llegada y le dejaron solo en una rueda de prensa. Cuando se enteró, montó en una santa cólera, que yo creo que no le abandonó hasta el final.
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Percances. Se habló de que los jugadores vivían en tensión por las amenazas de ETA. Conjeturas. El único que sufrió esa amargura fue Arconada. Al parecer, y cuando ya estaban en la concentración en el Arcipreste de Hita, en la sierra madrileña, su familia vivió esa tremenda experiencia. La Selección venía de la fase valenciana donde empatamos con Honduras, de penalti, ganamos a Yugoslavia con un arbitraje parcial del danés Sorensen, que hizo repetir un penalti a nuestro favor fallado por López Ufarte y marcado por Juanito y perdimos con Irlanda, cuyos jugadores vivían en un hotel pegado al de nuestra selección y agotaban la cerveza cada noche. Y como todo eran problemas, en el Arcipreste se tuvieron que instalar kilómetros de cable porque no se veía la tele en las habitaciones. Por no hablar del manteo que le dieron los jugadores al doctor Guillén, con tanto ímpetu, que se les cayó, se rompió una pierna y tuvo que ser escayolado.
Violencia. Quedamos fuera en el Bernabéu, derrotados por Alemania y empatando con Inglaterra. Sólo marcamos cuatro goles, dos de penalti, en cinco partidos y se jugó mal. El Mundial quedó marcado por el terrorífico marcaje del italiano Gentile a Maradona. Y por el puñetazo alevoso del portero alemán Schumacher contra el francés Battiston, al que dejó inconsciente. Fue el debut mundialista de Maradona, que explotó en México 1986 y Paolo Rossi el máximo goleador con cinco tantos. Santamaría también se marchó y dio paso a Miguel Muñoz e Italia ganó la final en el Bernabéu a los alemanes, con lo que América y Europa empataban a seis Mundiales. El equipo ideal fue: Zoff (Italia); Amorós (Francia), Óscar (Brasil), Scirea (Italia), Briegel (Alemania); Falcao (Brasil), Boniek (Polonia), Platini (Francia), Zico (Brasil); Rossi (Italia) y Rummenigge (Alemania).



