El mosquito, los 600 kilos y una de Baró
Valverde (capítulo 1) AS empieza una serie que ayuden a conocer la personalidad y el pensamiento de Ernesto Valverde (Viandar de la Vera, Cáceres, 9-2-64). Desde su salida del Sestao, a su inolvidable paso por el Espanyol, y otras muchas historias del nuevo técnico perico.

Valverde nos costó cuatro reales y lo vendimos al Barcelona, junto a Soler, por 600 millones de pesetas dos años después". Eso sí fue un buen negocio, como acredita el memorioso ex directivo. Como el que hizo Javier Clemente cuando lo sacó del Sestao el verano de 1986. Lo vio entrenarse, culebrear entre las defensas rivales como un mosquito, como un txingurri en euskera. De ahí el apodo que no se ha quitado de encima.
Porque su cara ya era de mosquito, o de "curilla", como recuerda un directivo de la época. La anécdota que sigue es ilustrativa. En la primavera de 1987, justo cuando el equipo estaba a punto de quedar tercero en la Liga, el presidente Antonio Baró subía con Ferran Martorell (su sucesor) las escaleras de las oficinas de Sarrià. Se cruzaron con un mozo de gafas y libros en la mano, una mezcla de estudiante de seminario y redactor de un periódico. Baró se decantó por la segunda opción: "¿Y usted para qué periódico trabaja?", le dijo Baró, de natural despistado. Valverde acababa de jugar 43 partidos con el primer equipo (siete goles), más que suficiente para quedar siempre en el corazón de la afición. Txingurri fue luego Lardín, más tarde Tamudo, ahora Coro... Y los que vendrán. Él fue el padre de esa estirpe.
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En su segundo año como españolista abanderó al equipo de la UEFA, Jugó de titular la ida de la final (3-0), y se sentó en el banquillo de Leverkusen para presenciar el desastre. Sin más. A otra cosa.
Sus 16 goles en dos temporadas y su deslumbrante capacidad para encarar y definir le abrieron las puertas del Barça: "Cruyff le quería más a él que a Soler, pero ese Barcelona necesitaba más barretina", recuerda Martorell. En el Camp Nou disputó 22 partidos de Liga en dos temporadas (ocho goles). Su mejor versión estaba por llegar, pero eso queda para mañana.



