Cañizares
Lo mejor:
Reflejos. En el final de temporada ha destacado por esta virtud. Es capaz de firmar paradas increíbles cuando el balón parece que está dentro. Aguanta bien el remate y reacciona como un gato en las estiradas.
Colocación. Los años de profesional le han dado capacidad para saber posicionarse entre los palos. Es una ventaja que le permite cubrir más espacio y llegar rápido al balón.
Por arriba. Salta muy bien entre jugadores para despejar, sin arrugarse. Bloca el balón en el aire de una manera singular, con suficiencia y ya elige la salida del balón para la contra con acertado criterio.
Autoridad. Una de sus mejores virtudes. Es líder dentro y fuera del campo. Lee los partidos, estudia a los delanteros, conoce al rival y sale al campo con el aplomo de la experiencia.
Lo mejorable:
Agilidad. Con 36 años no se le puede pedir la ligereza de un chaval. Contrarresta este déficit con la colocación y la autoridad. Pero si el balón le exige una estirada de goma, por ahí puede comérselo.
Mano a mano. No es malo Cañi en ninguna faceta, pero cuando un delantero le encara no se distingue por ganar estas acciones, como sí le ocurre a Casillas. Le falta agilidad...
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Con el pie. Como tantos porteros, jugar con el pie no es lo suyo. Se defiende, pero es mejor que no se le ponga en compromisos ni tampoco esperemos de él resolver un saque dirigido de balón con el pie.
Inconstancia. A veces se descentra por algún factor que no le conviene. Un mal árbitro, un delantero agresivo, un defensa que no le atiende... Y pierde la compostura.



