"Mi Atleti enamoró por su fútbol"
Hoy hace diez años el Atlético ganaba la Liga al derrotar al Albacete en el Calderón. Antes había ganado la Copa y Radomir Antic ha pasado a la historia del club madrileño.


Hoy se cumplen diez años del último título de Liga del Atlético...
Así es. Pero lo primero que quiero decir es que es urgente quitar ese lema de sufrimiento y de pupas que tiene el Atlético. Este club, en los últimos años, se apuntó a la mediocridad. Es increíble que el Atlético no esté en competiciones europeas. Y yo digo que este club no puede aspirar sólo a sobrevivir.
La realidad, Radomir, dice que todos estamos de acuerdo en lo que usted dice, pero ¿cómo se logra salir de este anonimato en el que está metido el club?
El Atlético debe recuperar la senda que lleva a pensar en grandes cosas, grandes objetivos. Hay que olvidarse de pleitos, de pupas, de follones... Hay que encontrar una forma de jugar acorde con un club con esta exigencias. Yo digo que apuntarse de inicio a ser segundo es un gran fracaso.
Sabe que le digo: que añoro la época en la que usted dirigió al equipo rojiblanco...
En mi época el Atlético era una gran familia. Entonces no era un pecado tomarse una cerveza con los empleados, periodistas... Existía un ambiente de una gran concordia. Y en lo que respecta al equipo sólo digo una cosa: desde mi llegada al club no hubo ni un momento en el que el equipo no supiera a qué jugar. Al principio yo parecía hasta jardinero: las rayas del campo estaban mal pintadas, había calvas en las áreas... No era sencillo, ya que fue la época de la aluminosis en el estadio. Todo esto vino de mi experiencia del fútbol inglés.
Míster, yo quiero hablar de ese mágico 25 de mayo de 2006, donde el Atlético ganó la Liga y todo Madrid pareció rojiblanco...
Llevas razón al decir esto. En mi Atlético cada uno era feliz al hacer su función: estaba Kunovac, mi ayudante, José Ángel, el físico... Alberto era feliz al abrir el campo, los utilleros hacían un gran trabajo. Carlos Peña, el cura... Cada uno estaba muy integrado en su trabajo. De aquel día recuerdo la visita de mi padre, ya desaparecido. Es una felicidad difícil de explicar. También recuerdo a Miguel Pérez... En aquel Atlético todo parecía muy fácil.
Casi ningún aficionado ha olvidado el buen fútbol que se vio en el Calderón...
Todos los jugadores lograron sus mejores registros de sus carreras. Kiko, Caminero, Pantic, Simeone, Vizcaíno... ninguno logró tantos goles como ese año. El gran éxito radicó en que en ningún momento dudé en qué hacer para eso funcionara. Ese equipo enamoró por su fútbol.
En ese Atlético no había ningún jugador digamos de diez, pero todos eran de siete, desde Molina a Penev. ¿Está de acuerdo?
Solozábal era un gran lateral, pero de él hicimos un magnífico central. Caminero jugó en otros puestos, pero lo pusimos en la banda. Simeone era un diestro que lo situamos en la izquierda. Y eso le dio una gran profundidad a esa banda, pues le permitió a Toni subir mucho... Fuimos pioneros en muchas cosas.
Dígame una...
Colocamos la línea defensiva cuarenta metros por delante de la portería. Cuando me hice cargo del equipo había 35 jugadores, pero todos los que se quedaron tenían una gran ilusión por quedarse en el equipo.
Es obligatorio que le pregunte por la actualidad rojiblanca: ¿le gusta Javier Aguirre?
Sí, pues su trabajo en España le avala. Creo que es inteligente y debe cambiar el mensaje: Osasuna ha ido a Liga de Campeones, pero su objetivo era no descender. El reto aquí es otro: estar en Liga de Campeones el próximo año. Para mí no hay otra cosa. Un jugador que milita en un club considerado pequeño y ficha por el Atlético piensa: ya está, ya lo he logrado todo, jugar en un grande. Y es al revés. En el Atlético tienes que rendir no sólo en los partidos sino en los entrenamientos.
¿Debe quedarse Torres?
Para mí se trata de un jugador joven y con mucho talento. Pero los últimos cambios de entrenador le han impedido que tenga un sello de identidad propio. Es difícil definir su perfil táctico propio de un crack: no se sabe si es punta, media punta, si debe participar en las jugadas o si debe terminarlas... Como abonado del Atlético creo que ha sido contraproducente que le dieran la capitanía, pues muchas veces se pierde en protestas. En ocasiones pierde una concentración muy necesaria para definir. Esas protestas le han costado siete u ocho goles al año.
El Atlético se va del Calderón, Radomir...
En estos momentos es más necesario que nunca una simbiosis entre el club y la afición. Y no deben ocultar a los socios los problemas económicos. Hay que informar con honestidad a los aficionados atléticos de la situación del club.
La situación económica es bastante penosa...
En el fútbol actual se puede hacer un equipo campeón sin dinero. Hay muchos jugadores libres al año. El Barcelona fichó así y no creo que deba sentirse mal por ello.
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Me imagino que se sentirá muy orgulloso de estar ligado ya para siempre a la historia del Atlético...
Mucho. Me sentí realizado por haber hecho algo importante en este club y haber sido parte de su historia. Es un gran orgullo.



