Primera | Zaragoza

Los nuevos propietarios no querían la venta de Cani

"No es el escenario que nos apetece, pero no lo pudimos impedir", dicen

<b>LA JOYA SE VA. </b>Cani, en un partido de esta temporada frente al Barcelona.
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Los compradores del Real Zaragoza no autorizaron la venta de Cani, y de hecho trataron de anularla una vez que apareció en la Prensa, cuando ya era demasiado tarde porque Soláns había alcanzado un acuerdo con el Villarreal, y éste con el propio jugador. Fuentes muy próximas al grupo de nuevos propietarios del Zaragoza, que negocian desde hace semanas la venta de acciones del actual presidente, confirmaron ayer que consideran la operación de traspaso de Cani muy perjudicial como tarjeta de presentación en su llegada al club: "No es el escenario que más nos apetece para entrar en el Zaragoza, pero no lo pudimos impedir", dijeron ayer en una conversación privada con AS.

"Hubiéramos querido que el tema se frenara, pero no ha sido posible", reconocieron ayer esas mismas fuentes. Por el momento, Agapito Iglesias y sus colaboradores van a guardar silencio oficial: "Todavía no se puede decir nada porque aún no somos nadie en el accionariado del Zaragoza". El caso es que el adiós de Cani ya no tiene remedio. Ahora, Alfonso Soláns le pide al Villarreal que pague la cláusula de rescisión de 8,4 millones, para tener dinero en efectivo con el que hacer frente a obligaciones de pago contraídas. Antes lo quería a plazos.

Dinero preparado. El cambio de planes no supone en realidad ningún problema para el Villarreal, que tiene dispuestos los 8,4 millones para hacer efectiva la cláusula del jugador aragonés en cuanto lo desee. De momento, Soláns le ha pedido a Fernando Roig que demore ese paso, con el fin de ganar tiempo y que concluya la venta de sus acciones. El Villarreal quiere dejar su plantilla hecha y confirmada antes del Mundial.

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Puede que el último acto al que acuda Cani como zaragocista sea la fiesta que la Peña Rubén Gracia Cani celebrará mañana a las 20:00 horas en el bar Múnich de Torrero. No parece sencillo que el jugador pueda desvelar nada de forma pública acerca de su futuro, pero será un acto simbólico de despedida para un jugador que ha logrado con esfuerzo y gran juego ganarse al exigente público de La Romareda. Especialmente exigente con Cani, además, al que buena parte del estadio le ha pitado hasta su consagración esta temporada. La alegría ha durado poco tiempo. Cani tiene un acuerdo para jugar cinco años con el Villarreal, alcanzado después de que Soláns y Roig se comprometieran al traspaso del futbolista al Submarino Amarillo.

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