De la Morena: "La Selección enamora"
El alma de El Larguero, líder de audiencia de la radio nocturna, visitó ayer el Foro Fundación Ferrándiz-AS.De la Morena explicó el origen de su vocación, repasó sus inicios en la radio y comentó también algunos de los temas de máxima actualidad.

Se agarra a su pueblo como otros se agarran a una estampita, a las fotos de sus hijos o a una brújula salvadora: para no perderse. Por eso regresa constantemente y por eso, supongo, recita los nombres y los motes, los amigos de entonces, como si la invocación fuera el cable que une al astronauta con la nave espacial, como si sólo pudiéramos saber quiénes somos si recordamos de dónde venimos. En su caso, de Brunete, a 37 kilómetros de Madrid, no crean, caben varios mundos en esa media hora.
José Ramón de la Morena visitó ayer el Foro Ferrándiz-AS, en la tercera de la serie de conferencias que celebran los últimos diez años de AS (los años de Prisa) y su coincidencia con la década prodigiosa del deporte español. No podía, pues, faltar quien contó esas hazañas desde El Larguero, el programa que convirtió en líder en 1996, precisamente hace diez temporadas, y que escuchan cada noche millón y medio de oyentes.
Entre el público, muchachos del colegio Joyfe y periodistas de prestigio como Juan Manuel Gozalo, Enrique Ortego, Julián Redondo... "Viendo a los que están ahí sentados, que hable yo me parece una exageración, pero por Relaño me tiraría de espontáneo a Las Ventas". Así arranca De la Morena, cuyas alusiones taurinas son constantes, lo que descubre su afición y un generoso catálogo de comparaciones.
"Para mi padre, que yo quisiera ser periodista era tan extravagante como que me quisiera hacer trapecista. Ahora me ve como un torero con suerte, pero preferiría que fuera juez. Recuerdo que mi abuelo le decía: mételo en la Guardia Civil".
Es en la infancia donde se revela "la vocación enfermiza" de De la Morena: el periodismo. "De niño era un futbolista horrible. Los números se asignaban en función de lo bueno que eras y yo tenía el dos, sólo mejor que el portero. Entre las cosas que me marcaron estuvo, sin duda, el magnetófono Philips que me regaló mi madre. Con él hacía entrevistas a mis amigos después de los partidos. Después escribía la crónica y ponía los ases. El reportajero, me llamaban".
"Cuando me metieron interno en los Escolapios mi madre trató de animarme asegurándome que esa era la forma de llegar a ser periodista algún día. Años después, la Facultad la entendí como un esfuerzo más para llegar a ser eso que soñaba".
Pero sus inquietudes no se limitaron al fútbol. "En el 73 fundé una revista, Nosotros y nuestras cosas, en Brunete. En aquellos años era una temeridad, y no sólo porque no estuviera legalizada, sino porque no teníamos reparo en publicar textos sobre Marx. Mi padre, que era secretario en el Ayuntamiento y debía estar pasando lo suyo, se enfadó tanto conmigo que comía a distinta hora que yo. 'Lo van a enchironar', decía a mi madre".
"En la Facultad me enteré de qué hacía falta para legalizar una revista y, cuando lo supe, cogí un sello con el yugo y las flechas y la legalicé yo. Recuerdo que una noche me llamó el alcalde por la noche. Yo estaba muerto de miedo. Cuando me senté frente a él, fue pasando las páginas con estruendo hasta que llegó a los deportes. Allí había visto algo que no le gustó. Entonces me dijo: 'Menos mal que está legalizada, porque si no, dormías en chirona".
Después vinieron unas pruebas en la SER y su primer éxito. "En la final del Mundial 82 estaba todo preparado para la victoria de Alemania, así que había una gran cobertura en el hotel Barajas, donde se alojaban los alemanes. Cuando marcó Rossi, yo me ofrecí a ir al hotel Alameda, lugar de concentración de los italianos. Como el presidente italiano, Sandro Pertini, había acudido al partido, estaba rodeado de Guardias Civiles".
"Pero allí tuve la suerte de encontrarme con un chico del pueblo que entonces era subdirector del hotel y que me dejó entrar a condición de que saliera de inmediato. Cuando nadie me miraba me escondí debajo de una mesa con un teléfono y desde allí hablé con la emisora. Recuerdo que cuando por fin salí, a Enzo Bearzot, seleccionador italiano, le dio un ataque de risa al verme a gatas con un teléfono. Conseguí que entraran en directo él y Dino Zoff".
"En México 86, con la osadía de los novilleros, rompí el acuerdo entre algunos colegas para no saltar al campo después de los partidos. Allí me iba yo seguido de un chico que ni siquiera tenía peto, un chaval al que José María García había contratado porque jugaba muy bien al fútbol sala: Pipi Estrada".
El salto. Desde entonces todo fue más deprisa. "En el 89 Relaño me ofreció la oportunidad de presentar un programa nocturno. A partir de ahí, tomé curvas a 300 por hora, la libertad es muy cara. Dice Luis Aragonés que es tan cara que la gente que se puede permitir el lujo de tenerla es tacaña y no la disfruta".
De la Morena, que ya había alcanzado los 480.000 oyentes, fue despedido por enfrentarse al poder. "Pasé un año tan malo que cuando me volvieron a vestir de torero me di cuenta de que algo ya no sería igual. Pensé que ya no servía para esto. Pero me salvó que siempre he estado rodeado de gente muy osada. Paco González me llamó un día y me dijo: anímate, sólo necesitamos una gran noticia".
Y esa gran noticia fue descubrir la prima que recibió el Tenerife del Barcelona por ganar al Madrid. Se arrojó el anzuelo y picó Dertycia. Tras él, un banco de peces. El sueño de De la Morena continuaba.
Después del relato de sus inicios profesionales, De la Morena se somete al turno de preguntas. Tomás Guasch abre el fuego y le pide el podio de todas las personalidades del deporte que ha conocido. "No creo en la objetividad, yo soy del Atleti. Por eso, porque no soy objetivo, elijo a Perico, que logró quitarnos la siesta, y eso es muy difícil en este país. Y también a Fernando Alonso. Sé que puede despertar antipatías para una serie de prensa, pero yo le conozco desde que era un niño. Me quedo con esos dos, no hay tercero".
¿Pero hubiera confesado De la Morena sus colores si hubiera sido del Madrid?, pregunta Roncero. "Es cierto, se me perdona que sea del Atleti porque pierde. Si el Atlético hubiera ganado más títulos después del doblete me habría convertido en un tipo muy antipático".
Un muchacho pregunta cuándo saldrá el Madrid de la crisis. De la Morena sonríe: "Te queda un año más de sarampión, como poco. No hay enfermedad que se cure de un día para otro".
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Del Madrid a la Selección. "La Selección no ha terminado de enamorar, pero enamora fácil. Se la quiere de una forma especial. Si España jugara la final, el país entero se pondría a cocer, incluido el País Vasco y Cataluña". Y en la portería no hay debate. "El mejor es Casillas. Es verdad que Cañizares ha hecho un gran final de temporada y que Reina es muy sobrio, pero Iker lleva tres años espectaculares".
Y cómo no, el Atlético también es protagonista. "No voy a dejarme manejar, ni por Señales de Humo, ni por nadie. El Atlético es una sociedad anónima y los que somos del Atleti tenemos que asumir que nos quedamos sin club como yo me que quedé sin abuela. Las S.A. echan sus cuentas y tendremos que irnos donde sea mejor para el Atlético. La Peineta es lo mejor para el Ayuntamiento. Si obligan al Atlético a irse será porque le van a dar algo mejor".



