Crece la presión para que dimita Lippi
Los sondeos reflejan mayoría a favor de la salida del seleccionador. Su hijo: "Quieren que mi padre sea cabeza de turco".


Amenos de tres semanas para el comienzo del Mundial, Italia está dividida sobre la conveniencia o no de que Marcello Lippi deba seguir al frente de la selección. Lippi está acosado. Su relación con el Moggi-gate le trae de cabeza. Tras su declaración ante la Fiscalía de Roma no ha vuelto a decir palabra en público. Está previsto que lo haga hoy en la escuela de entrenadores de Coverciano. Mientras sus allegados aseguran que "Lippi no dimitirá y llevará las riendas de Italia en el Mundial", los sondeos no le son nada favorables.
El diario La Reppubblica abrió una encuesta en internet a las 11:05 de ayer. Doce horas después habían votado 10.358 internautas. Los porcentajes no le eran nada favorables: 69% a favor de la destitución de Lippi, 28% en contra y sólo un 3% de indecisos. Crece la presión popular y también se ha abierto un debate político sobre su continuidad.
Los senadores italianos han entrado a valorar si a la selección de Italia le coviene comparecer en el Mundial con varios de los afectados por el Moggi-gate. Mientras que sobre Buffon y Cannavaro no hay grandes discusiones (en general se les respeta por presuntos inocentes) sí que las hay con Lippi. El senador Gentile, elegido por Forza Italia, un partido que representa a la derecha dura, es partidario de que Lippi no vaya al Mundial. "Su imagen está dañada y llevarle sería extender el problema a la concentración de Italia en el Mundial. No nos conviene que vaya". Otro político de renombre y largo recorrido, Giulio Andreotti, senador vitalicio, cree que "se está demonizando a Lippi, y que yo sepa no hay ninguna sentencia firme en su contra. Lo peor que podemos hacer en Italia en resucitar a la Inquisición", ha dicho. Incluso los fiscales que investigan el escándalo del Calcio se han visto obligados a dar su opinión, pero no se han mojado: "Esa es una decisión de la Federación".
En este ambiente, ya comienzan a salir algunos nombres para sustituir a Lippi. Trapattoni, que se había postulado con disimulo, está descartado tras la mala experiencia de Italia en el Mundial de 2002 y en la Eurocopa de 2004. Los otros nombres que han salido a la luz son los de Ancelotti (Milán), Spalletti (Roma) y Gentile (Italia sub-21).
Mientras, Davide Lippi, hijo de Marcello, cree que su padre "es víctima de una persecución. Le quieren convertir en cabeza de turco".
Mastella: "Daré toda la ayuda"
El Moggi-gate ha saltado a la arena de los políticos. El ministro de justicia italiano, Clemente Mastella, de 59 años, se mostró ayer dispuesto "a dar toda la ayuda, personal y del ministerio que represento, para llegar al final de todo este turbio asunto y despejar de sombras el calcio". Mastella precisó que "tampoco parece razonable que las conversaciones que mantuvieron los implicados salgan en los periódicos antes de que los afectados reciban el aviso para declarar. Eso también hay que arreglarlo". Al respecto, el presidente del Siena, Paolo de Luca, ha anunciado que iniciará acciones legales.
Los jugadores huyen de la GEA
Alessandro Moggi ha visto en los últimos días como buena parte de su cartera de clientes se ha ido al traste. Los jugadores huyen de la GEA, su empresa de representación de futbolistas, como almas que lleva el diablo. Materazzi, tras cinco años vinculado a la GEA, ha puesto sus asuntos en manos de otro agente, Marco Vigorelli. Nesta, central del Milán, ya ha anunciado que también se marcha, y así muchos de los 300 jugadores que estaban en la agenda de los Moggi. Massimo Oddo, amigo de los Lippi, también ha dejado de trabajar para la GEA y ha montado una oficina independiente.
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Moggi medraba en Liga y FIGC
Se ha abierto una nueva vía en el Moggi-gate. Los fiscales Narducci y Beatrice investigan el papel que desempeñó Luciano Moggi en las elecciones a la presidencia de la Liga Profesional y de la Federación italianas, comicios que ganaron Galliani y Carraro, respectivamente. Los investigadores han determinado que Franco Carraro ganó la presidencia de la FIGC con el voto del fútbol base, y esa era una zona que la llamada Cúpula Moggi dominaba por medio de dos directivos de la Federación, Leonardi y Cionci, que han sido llamados a declarar.



