El riesgo de dar voz a la grada
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Plebiscito a la vista. O Fernando Lamikiz reconsidera su opinión de hablar del futuro de Javier Clemente (o lo que es lo mismo, de ratificarlo) entre hoy y mañana o correrá el riesgo de tener que escuchar a la grada. El silencio presidencial sobre la continuidad de Clemente pese a contar con el beneplácito de sus directivos para que el rubio empiece el año en el banquillo del Athletic convierte el partido del sábado en una oportunidad soñada por el graderío. Los hinchas tendrán la ocasión de manifestarse. Seguro que lo harán. San Mamés no falla en estas citas. Y, como poner de acuerdo a 40.000 es imposible, tenemos un lío embrionario. ¿Y si la grada se divide entre los partidarios del técnico y los que no le quieren volver a ver? ¿Y si la batalla se gira hacia el palco?
El riesgo es de proporciones gigantescas. Y pone en un brete al presidente, que 24 o 48 horas más tarde tendrá que pronunciarse sobre un tema capital en la buena marcha del equipo la próxima campaña. En eso y en la estabilidad de la institución. Los hinchas, que tienen todo el derecho del mundo, se expresarán en la dirección que crean oportuna. La receta para ahorrarse estos agobios es hablar sin ambages. O se queda, o se va. El error del presidente ha sido jugar con fuego al dilatar el asunto y sacarlo a la opinión pública.



