Liga de campeones | Barcelona

Frank Rijkaard: El secreto de un holandés impasible

Frank Rijkaard.
Actualizado a

A primera vista, Frank Rijkaard da la impresión de ser un pasota con un pelo de vacilón. La primera vez que hablé con él todavía jugaba al fútbol. Estaba sentado a una mesa redonda, en la concentración de la selección de Holanda, durante la Eurocopa de 1988. Atendía a varias decenas de periodistas, uno a la vez, sin prisa aparente. Aunque andaba por los veintipico, sus palabras sonaban sabias, acostumbrado como está uno a los tópicos del futbolista-tipo.Tal vez por eso fue más sorprendente el reencuentro, en julio de 2003, cuando se convirtió en entrenador del Barça. En una entrevista en la que, con Tomás Guasch, lo invitamos a hablar de fútbol, de Sacchi, de Cruyff, del gran Milán, de la Quinta del Buitre (sus víctimas), se hizo fuerte contra las cuerdas y no soltó ni media frase de inter parecía otro tipo.Y ahí sigue, aunque cinco meses después de aquel encuentro Joan Laporta estuvo a punto de darle la boleta y facturarlo de nuevo a Amsterdam. Ya ha ganado dos Ligas consecutivas. Y esta noche espera salir de Saint Denis con la segunda Copa de Europa de la historia culé, lo que le colocaría en el repóker de individuos que la han ganado como futbolista y también desde el banquillo. Ante esto, Rijkaard también pone cara de nada, impasible, impertérrito, como si la cosa no tuviera importancia, como si le diera todo igual, como... Como si se hubiera fumado un porro.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados