Copa UEFA | José María del Nido

"Ya hemos hecho algo gordo pase lo que pase"

La expedición sevillista partió ayer hacia el sueño de Eindhoven. A la cabeza, José María del Nido Benavente, un presidente henchido de felicidad por lo que el club está viviendo y, sobre todo, por lo que cree que aún tiene que llegar. Es Del Nido en su estado más puro. Un volcán.

<b>Temporada.</b> "Creo que es el mejor momento de dos generaciones de sevillistas".
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¿Cómo fue aquello de que era más importante que el Papa?

No, yo lo que dije es que me sentía el hombre más importante del mundo por ser presidente del Sevilla.

Pero no sea tan light.

Comenté que, después del Papa, me sentía la persona más importante del globo.

El Papa no le habrá pedido entradas.

No, no, de momento, el Vaticano no nos ha llamado.

Lo que está claro es que, si algún día puede levitar, éste es el momento.

Tengo la frialdad suficiente para saber soportar la presión en los buenos momentos y en los malos. Aunque es evidente que éste es muy dulce.

¿El mejor de la historia de Nervión?

Por lo menos, el mejor de las dos generaciones de sevillistas que yo he conocido. Esto que parecía una utopía cuando estaba en boca del presidente es ahora una realidad.

Su padre es un veterano de guerra en este club. ¿Qué le comenta en la intimidad?

Cuando terminó el partido contra el Schalke, me acordé de Cisneros Palacios, de Cuervas y de Aguilar. Después, salí corriendo para darle un abrazo a mi padre. Lloraba como un niño chico. Tiene 76 años y con un bastón en la mano lloraba y lloraba. Eso te dice lo que está viviendo nuestra gente.

A parte de lo que pueda ocurrir mañana...

Quiero dejar muy claro que pase lo que pase lo que hemos hecho ya es muy gordo.

Pero pase lo que pase, ¿con qué se queda?

Mi mayor satisfacción como dirigente es haber hecho feliz a cientos de miles de sevillistas. Me quedo con el sentimiento de la gente. Con esos miles de personas llorando, con esas caras de satisfacción de cientos de sevillistas que pude saludar en le Feria.

Es curioso. Los más ilusionados parecen los más viejos.

Sí, sí, están como niños. Superpaco me ha dicho que es capaz de irse andando.

Su despacho está presidido por un cuadro en el que aparece usted junto a Cuervas y otros consejeros. Parece un niño. Tenía hasta pelo. Por aquel entonces, ¿pensaba que todo esto podría ocurrir?

En esa foto tenía 33 años. Siempre he estado convencido que esto llegaría. El otro día, me pidieron el discurso de toma de posesión el 21 de mayo de 2002 y dije que mi reto era sanear a la entidad, estructurarla para el siglo XXI y conseguir éxitos deportivos.

Ya tocaba

Ya era hora. Que me nombren a un club grande de España que no haya, en los últimos 50 años, conseguido un título o disputado una final. No existe. El Sevilla tenía que saldar esa cuenta.

¿Por qué ha costado tanto?

No lo sé. Esa crisis histórica de títulos y de finales nos pesaba como una losa. Por eso, la afición del Sevilla es la más grande de Europa. Se ha mantenido fiel a su club, pese a no conseguir nada en los últimos 44 años.

¿Le asusta el nivel tan alto que se ha marcado en el club?

Si yo no fuera capaz de seguir creciendo me iría a mi casa. Hasta mis más feroces enemigos confían en mí.

De los jugadores que ha conocido en el Sevilla, ¿a quién ficharía para este partido?

Me quedo con mi plantilla. Pero si me dieran la opción de fichar a tres, lo tengo claro: Suker, Polster y Francisco.

¿Hay alguno que le haya ofrecido más de lo que esperaba?

Es muy difícil resaltar a uno, pero me quedo con Palop por su capacidad humana, deportiva, competitiva, impresionante...

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Por supuesto, al menos una hora estaré debajo del paso del Cautivo.

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