Lanzado hacia la gloria
El Sevilla prepara la final casi asegurándose la UEFA.

Un equipo empieza a ser grande cuando jamás se le pasa por la cabeza tirar un partido. Ni el ambiente de locura y euforia que se respira en la ciudad ni la final de Eindhoven fueron argumentos suficientes para que los sevillistas se relajasen. Juande ha inyectado a este grupo dosis de ambición suficientes para pensar en lo máximo. Ambición y buen fútbol, un cóctel explosivo e ilusionante. Una lanzadera espectacular de cara a la cita gloriosa de Holanda.
El Sevilla fue un vendaval que arrasó brutalmente al Getafe, que quedó paralizado ante la faena extraordinaria de los sevillistas. Mientras prepara la cita más importante de la historia de Nervión, el equipo se entretuvo en ofrecer un gran espectáculo y en asegurarse, casi matemáticamente, por tercera vez consecutiva la clasificación para la UEFA. Un éxito sin precedentes. Aunque Juande no parará de apretar, porque quiere agotar las opciones de meterse en Champions.
El ataque fue contundente. Sin tiempo para respirar, sin darle opciones al rival, el Sevilla armó un inicio explosivo para liquidar la cita cuanto antes. Y puso tantas ganas en el empeño que lo bordó. La primera parte sobró para descoser la proyección del Getafe, que vio escapar en el Sánchez Pizjuán ese sueño de la UEFA. Demasiadas exigencias para un conjunto preparado para mantener la categoría.
El Getafe, simplemente, no existió. El Sevilla lo borró del campo. Nunca tuvo el balón, jamás encontró una combinación acertada y convirtió el área contraria en un territorio inalcanzable. Riki y Paunovic cayeron ante la contundencia de Javi Navarro y Escudé, que ha crecido de forma extraordinaria. Los madrileños se limitaron a aguantar las continuas llegadas de Navas, Adriano, Saviola y Luis Fabiano, rezando para que la máquina sevillista frenara su ímpetu y se pusiera a pensar en su compromiso continental.
Noticias relacionadas
Pulido, en propia puerta, abrió la cuenta goleadora. Saviola continuó con el trabajo y Luis Fabiano sentenció. El brasileño firmó uno de sus mejores partidos. Buena noticia para Juande, que ha recuperado moralmente al delantero de cara a la cita en Eindhoven.
La segunda parte, un mero compromiso. David y Alves forzaron la cartulina amarilla para descansar en Málaga. Navarro y Navas se marcharon a descansar antes de tiempo. Ahora sí, Juande pensaba en la gran final. El Getafe aguantó y suspiró al sentir que el Sevilla levantaba el pie del acelerador. El trabajo estaba hecho.



