Primera | Barcelona 1 - Cádiz 0

Un golazo y a esperar el alirón

El Barcelona será campeón si falla el Valencia ante el Alavés. Al final sí le costó esfuerzo acabar con el Cádiz, en situación dramática para conservar la categoría y que acusó sus bajas. A los modestos les afectan estas cosas. A los ricos, como el Barça, no. Valdés fue, en el fondo, salvador.

<B>GENIAL.</B> Ronaldinho, que volvió a ser el mejor sobre el césped, decidió el partido.
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Un zarpazo. Y basta. El Barça del primer tiempo fue ciclotímico. Entre apático, sobrado e inspirado en las acciones individuales para agradar al 'soci' camino del título liguero, que también existe. No todo está en París.

Así fue el gol del primer tiempo. De la nada, un taconazo de Giuly al desmarque por banda derecha de Belletti, un pase con cabeza levantada al corazón del área, donde Ronaldinho, de 9 puro, goleó al romperla. Un tanto para enmarcar. Sin duda. Pero la sospecha de ese viento a favor que hace ondear la bandera culé por la Liga española y por Europa se elevó dos minutos después, con el gol anulado a Sesma por fuera de juego. En la única repetición de TV3 parecía adelantado. No hubo, en cualquier caso, pruebas determinantes.

El Cádiz acusó el mazazo (no está para bromas, su situación es desesperada y ya no tiene al mítico Irigoyen), aunque trató de levantarse con dignidad.

Sesma fue su as. A los 19 minutos, ahora en posición habilitada por el asistente del casero González Vázquez, tiró fuera. Pero lo mejor vino pasada la media hora, en un derechazo espectacular que salvó Víctor Valdés para seguir reconciliándose con su público.

Entre tanta ocasión del Cádiz, que no está nada mal su bagaje ante el finalista de la Champions, el Barça dejó pasar el tiempo con un rondo sin fin, a veces sorprendiendo con cambios de juego en largo. Los cadistas, atentos, triunfaron lo que pudieron para frenar las paredes, los autopases, los taconazos, lo que inventa el próximo campeón. No hubo mucho más. Quizás un 1-0 injusto. Lo probable, no obstante, es que los culés se hubieran levantado si conceden el gol a Sesma. Porque son muy, pero que muy buenos. De eso no hay dudas.

Fiesta en la grada

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En la segunda parte, la fiesta estuvo en la grada, en ausencia de mayores reclamos en el terreno de juego. Está feliz el barcelonismo, que coreó el "campeones" y el "sí, sí, nos vamos a París", además de hacer la ola. No participó del jolgorio Etoo, negado en la suerte de los penaltis. Hasta ese momento era un partido similar al del primer acto. Poco del Barça y, de repente, el detalle. Fue Van Bommel quien penetró como cuchillo caliente en la mantequilla. En el área y con decisión. No hubo piscinazo, como el día del Madrid, sino zancadilla de Berizzo. Etoo, con paradiña, lo lanzó anunciado y el argentino Limia se lo sacó. Lo de las penas máximas se lo debe hacer mirar el camerunés...

El carrusel de cambios marcó la recta final del duelo. Iniesta por Motta y Larsson por Giuly. Ovación a los que entraban en espera del no va más con Xavi. También Espárrago vio opciones de puntuar y sacó la artillería guardada en el banquillo: Oli y Lobos, el ayer y el mañana. 148 días después de su lesión, Xavi (un bien nacional para el Mundial) entró por Deco. El acabóse en el Camp Nou, que dio por buena la victoria pírrica. Ya es sólo cuestión de tiempo. Y gracias, por una vez y sin que sirva de precedente, a Víctor Valdés, espléndido al parar el cabezazo de Oli en la heroica final del Cádiz.

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