Se doctoró el Atlético del biberón

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Me resisto a pensar que el único incentivo del atlético de a pie es ver si su equipo colabora, o no, con su eterno rival para ver si consigue la segunda plaza. Habrá que ver esta noche dóde quedan la UEFA y la Intertoto, pero de momento hay otras cosas a las que agarrarse. Por ejemplo, el goce de ver cóo ayer se doctoraba en Mendizorroza el Atlético del biberón. Murcia puso sobre el césped al equipo más joven de la temporada y los chavales le correspondieron ardorosamente. Molinero y Valera demostraron que se entienden a la perfección y fueron tan expeditivos, especialmente el primero, como Pablo y Perea. Antonio López le mandó un recado a Pernía en forma de libre directo a la escuadra, al getafense y a la directiva rojiblanca. Por aquello de la renovación.
A Gabi se le vio activo y muy preciso, pero por encima de todo, charlatán. Todo el partido se le pudo ver animando y orientando a sus compañeros sobre el campo, con especial atención sobre Manu del Moral, que se las ingenió para poder fijar a los dos corpulentos centrales babazorros para que volviese a brillar Fernando Marqués. No quiero cometer ningún sacrilegio con la comparación, pero su fútbol destrozacinturas me recuerda al mismísimo Onésimo. Ambos hacen gala de un talento que sólo puede ser cuajado en las canchas del barrio, donde sólo gana el más descarado. Ambos coinciden también en su pasado rayista, que seguro que algo tiene que ver también. Y el broche lo puso Rufino, quien se dedicó, los últimos minutos, a esconder el balón como si llevara 300 partidos n Primera.



