La marea roja inicia la toma de Gelsenkirchen
Los máximos accionistas del Sevilla, unidos en esta cita histórica.

El Sevilla ya ha cumplido parte del sueño, enloquecer a su afición. Unos 3.200 aficionados, más otro millar residente en Alemania, escoltarán en el estadio del Schalke 04 a su equipo. El aspecto del aeropuerto sevillano parecía una caseta de Feria. Unos 600 sevillistas esperaron con pasión a que el equipo llegara a San Pablo para acompañarlo en su viaje a Gelsenkirchen. Una pasión por los colores rojiblancos que se disparará en el regreso. El jueves por la noche partirán desde Colonia cerca de 3.500 personas. "Me han dicho las autoridades del aeropuerto que ese día se producirá la segunda mayor avalancha de personas en un día en San Pablo. Desde la llegada de los aficionados del Celtic nunca se ha visto tanta gente aquí un mismo día", dijo orgulloso el propio José María del Nido antes de embarcar. El club ha preparado con minuciosidad este masivo desplazamiento, incidiendo en el regreso. "Está todo preparado. Vendrán unidades de apoyo desde Jerez para aligerar el desembarco de los miles de sevillistas", explica el vicepresidente José Castro. "Esto no parece un avión, parece una carreta del Rocío", gritaba feliz un aficionado.
A la cita no faltó nadie. El destino propició que dos de los protagonistas que abanderaron la reacción de la entidad cuando se iba a pique, Roberto Alés y José Antonio Reyes, coincidieran en la salida de la expedición nervionense.
Noticias relacionadas
"¡Vente a jugar con nosotros!", le gritaban a Reyes los aficionados. El canterano se disponía a emprender su viaje a Londres, después de unos días de descanso. "Estoy muy pendiente de mis compañeros y del partido de Champions, pero tengo los dos ojos puestos en el Sevilla. Soy sevillista de corazón y siempre le deseo lo mejor a mi equipo. Me encantaría jugar este partido", sonreía Reyes ante la expectación levantada por su presencia. "No conozco muy bien al Schalke. Sé que será un rival difícil, pero veo al Sevilla muy bien. Seguro que pasamos".
Parte de la marea roja ya está en Alemania. Mañana será la explosión definitiva con la llegada del resto.



