Primera | Zaragoza 1 - Cádiz 2

El Cádiz revive gracias a un Zaragoza sin pulso

La Romareda explotó contra Víctor y sus jugadores

<b>PENALTI CLARO. </b>Pavoni felicita a Lobos, después de que éste forzara ante Gabi Milito el penalti que supuso el empate a uno.
Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualizado a

La resaca fue todavía peor que la propia final de Copa. Verdaderamente insoportable. Una coda que indignó a la afición de La Romareda y que hizo batir los primeros tambores de guerra. No serán los últimos, especialmente contra Víctor Muñoz, al que ya se culpa de todo. De aquí al final puede ser Troya, porque el Real Zaragoza no está para nada. En una semana lo ha perdido todo. Sin ánimo, sin ilusión y sin energía, el equipo aragonés pensó que podía ganar al Cádiz al trote, y su displicencia le salió muy cara. Se adelantó en el marcador, pero no supo cerrar a tiempo el partido y el Cádiz de Lobos fue creciendo y creciendo hasta darle la vuelta al resultado. Fue quizá el peor día de Gabi Milito, que encarna mejor que nadie el derrumbe de un equipo que tiene visos de explotar antes de tiempo: el entrenador está sentenciado, Savio quiere regresar a Brasil, Movilla no soporta su suplencia... El título de Copa hubiera tapado muchas goteras, pero sin la Séptima, todo ha quedado ya al descubierto. Y tiene muy mala pinta.

La decepción del Miércoles Santo en el Bernabéu fue tan grande que a La Romareda sólo se acercaron ayer los incondicionales, que se contentaron jaleando los cuatro goles del Valencia al Espanyol. Un triste consuelo, porque la Copa de este año no va a volver jamás. Se escapó. Y en ese cruel empeño se acabó también el Zaragoza de este curso. Ya no hay nada que hacer, ya no hay nada por qué luchar. Todo lo contrario que el Cádiz, al que este 1-2 le ha devuelto a la vida.

El añorado Savio marcó muy pronto un golazo, pero se quedó en nada. Tuvo su tiempo el Zaragoza, apenas un cuarto de hora de cierta lucidez, para haber rematado definitivamente el partido, pero el equipo está sin la baba del gol. Ewerthon todavía lo busca, pero Diego Milito ya ha capitulado. Y luego no estuvo Cani, el único que ahora mismo puede decidir un partido.

El Cádiz se vio en el patíbulo, pero se resistió a morir y encontró su premio. Lobos, espléndido toda la tarde, provocó y marcó el penalti del empate, y luego Pavoni firmó la victoria en pleno desconcierto del Zaragoza. Y, claro, el público se enfadó. Y ahora ya no hay quién lo detenga.

Víctor Muñoz: "El estado anímico y el cansancio, claves"

"Hemos empezado bastante bien el partido, marcando el gol de Savio y creando buenas jugadas y algunas ocasiones de gol más. Después llegaron esos errores en las dos acciones que precedieron a sus dos goles. Después apareció el cansancio y el estado anímico no era el ideal. Hemos intentado con los cambios dar más dinamismo en el centro y arriba con Lafita, pero no conseguimos la fluidez necesaria. Y el rival ha mostrado su fortaleza y su ilusión para lograr la salvación. Cuando viene un resultado negativo el público sufre más, pero ha estado extraordinario".

Ví­ctor Espárrago: "Esto sirve para creer en nosotros"

"Cuando se empieza perdiendo es difícil remontar, pero lo hemos hecho. Sabíamos que estaban tocados anímicamente. Pasamos apuros en algunos momentos pero es importante porque estábamos preocupados por la racha de partidos que llevábamos son ganar. Vamos a seguir trabajando a tope, son tres puntos muy importantes y de no haber ganado, estaría muy complicada la salvación. Esto sirve para creer en nosotros y que para la gente que no lo hacía, confíe en nuestro trabajo. Sabemos que la salvación es complicada pero es posible y vamos a pelear".

Noticias relacionadas

El detalle: se lesionó uno de los líneas

El árbitro asistente Díaz Sosa se lesionó en el minuto 4 y tuvo que ser sustituido por el cuarto árbitro, Martínez Montoro.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados