Un Depor de circunstancias aguanta a un tímido Sevilla
La actuación de Molina fue decisiva para los de Caparrós.


El de ayer era el derby de Caparrós. El técnico utrerano, supersticioso donde los haya, debió de pensar que lo había mirado un tuerto. César se lesionó el viernes, Coloccini no recibió la cautelar, Arizmedi se levantó con un proceso febril que lo dejó en cama y Juanma se lesionó en el calentamiento. Así, tres laterales (Capdevila, Romero y Héctor) y un mediocentro (De Guzman) formaron la improvisada defensa.
La dilatada lista de bajas del Deportivo no inspiró ninguna confianza a Juande, que no reservó a Maresca ni a Saviola, pero que sacó un once conservador. Era como si le dijese a sus jugadores que un punto en un estadio en el que el Sevilla no gana desde hace 53 años en la semana de la semifinal de UEFA era un buen botín.
La diferencia de calidad de los dos onces que había ayer en Riazor tardó quince minutos en ponerse de manifiesto, justo los que se tomó el Sevilla para tantear el terreno. Pero falta de ambición de Juande, con Luis Fabiano y Kepa en el banquillo, se trasladó al campo y el Sevilla, cómodo dominador, se fue al descanso sin tirar a puerta y con Saviola perdido. El Deportivo, sin fabricar fútbol, puso en apuros a Palop con disparos lejanos de Munitis y Sergio.
Tras el descanso, charla de Juande y Luis Fabiano a escena. Superioridad técnica y ambición, con eso bastó para que Molina comenzase a trabajar de lo lindo. El Depor, que cambió a su delantera en busca de nuevos hombres-milagro, sobrevivía y de vez en cuando ponía a prueba a un concentrado Palop.
Al final, un punto que sabe bien a los dos. Al Deportivo, por sumar con tantas bajas, mantener el golaverage a favor y seguir pensando en UEFA.
Al Sevilla porque sigue en puestos de Copa de la UEFA, mantiene las distancias y no pierde a nadie por lesión para jugar ante el Schalke. Así, todos tan contentos.
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