Pasión blanquiazul en Barcelona
En pleno Jueves Santo, miles de pericos celebraron la Copa entre Sant Jaume y Montjuïc. La afición pidió a gritos a Lotina y Lopo que no se vayan del Espanyol.


El estallido de alegría del Bernabéu tuvo continuidad en Barcelona, donde miles de españolistas celebraron, y siguen celebrando, la conquista de la cuarta Copa y la primera Liga del fútbol femenino del club. Fue la Procesión Perica en una Semana Santa inolvidable en clave blanquiazul. Como sucedió en 2000, las calles de la ciudad, la Plaça Sant Jaume y la Font de Montjuïc se desbordaron de españolismo al paso del equipo y en la jubilosa concentración de pericos de todas las edades, que festejaron con sus ídolos el glorioso 4-1 conseguido ante el Zaragoza, en Madrid.
Las celebraciones no cejaron desde el mismo instante en que Medina Cantalejo pitó el final y los pericos recibieron la Copa de manos de Su Majestad. Como si la incertidumbre de la Liga no existiera, Miguel Ángel Lotina concedió el deseo a sus jugadores y ayer no hubo sesión preparatoria. Por el contrario, Barcelona se tiñó de blanquiazul durante casi 24 horas.
La expedición aterrizó en El Prat al borde de las 5:00, en una suerte de Madrugá del Jueves Santo más feliz y deslumbrante que se recuerde en la Ciudad Condal. Unos 200 aficionados recibieron la Copa con tanta felicidad como si hubieran estado aguardando un preciado don, algo así como la eterna juventud. Y mucho de eso tienen los futbolistas para haber aguantado hasta la tarde de ayer en el epicentro de la capital catalana.
El equipo se dio cita 12 horas después de pisar tierra firme. A las cinco de la tarde, tiempo de procesiones en otras muchas ciudades de España, salieron los jugadores, técnicos, directivos y empleados del Estadi Olímpic rumbo a la Plaça de Sant Jaume. Se da la circunstancia de que el Barcelona no pudo celebrar allí su Liga de la temporada pasada, pero ayer sí hubo espacio para el sentimiento perico de unas 2.500 personas.
Lo más destacado en este primer paso del Jueves Santo perico fueron las solicitudes de la hinchada para que Miguel Ángel Lotina no abandone el buque del que es patrón. También se lo pidió uno de sus jugadores, Ferran Corominas. Y el segundo en ser aclamado por este aspecto es Alberto Lopo, a quien se considera fichado por el Deportivo la campaña próxima. El central replicó algo que sonó a despedida ("siempre os querré), en el único momento realmente triste de la tarde. Brindis y continuos baños de masas terminaron con el paseo por Sant Jaume, a caballo entre el Ayuntamiento y el Palau de la Generalitat (donde, por cierto, no estuvo el president, Pasqual Maragall, por problemas de agenda).
La procesión de los españolistas culminó en la Font de Montjuïc, lugar en el que esperaban muchos miles de aficionados más para festejarlo con los campeones de Copa y las chicas de la Superliga, un hito histórico en los 106 años de historia del club. En la Biblia españolista, ayer fue un día grande. Se gritó: ¡Campeones!
Pochettino
"Es un orgullo vencer por la felicidad de la afición. Es impresionante ver la Plaça Sant Jaume teñida de blanquiazul. Nos sentimos muy felices por defender estos colores".
Luis García
"Cuando era rival del Espanyol, siempre hubo polémicas. Así que soy feliz. Nunca pensé que tras aquello fuera recibido con tanto cariño entre la gente blanquiazul".
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Sánchez Llibre
"En el Bernabéu sufrí menos de lo esperado. Ahora sólo deseo que no tardemos seis años en lograr otro título, sino que podamos traer otro a Barcelona el año próximo".



