La directiva no ha decidido aún si continuará Clemente
Esperará al final liguero para ejecutar o no la opción de prórroga

Aunque la principal inquietud de la afición del Athletic es certificar de una vez que el club seguirá en Primera la próxima campaña, existe una intriga tremenda por conocer si Javier Clemente continuará al frente del primer equipo. De momento, la decisión no está tomada y será aparcada hasta el final liguero o, como pronto, hasta el mismo momento en que la salvación sea un hecho matemático. Al tratarse de un año mundialista, teniendo en cuenta que la competición terminará en mayo, se entiende que existe un espacio suficiente de tiempo para reaccionar en el caso de que se sopese la opción de apostar por un nuevo entrenador, que sería el cuarto en tres años de presidencia de Fernando Lamikiz.
Aunque Clemente manifestó en el día de su presentación que llegaba a su tercera aventura en Ibaigane con un acuerdo de dos temporadas bajo el brazo (los meses que restaban más la siguiente), desde la junta directiva se considera que la contratación es por una campaña con la posibilidad de ampliación hasta junio de 2007. Es una cuestión importante sobre todo en el matiz, más que nada por el hecho de que no se entienda que existe una rescisión del compromiso.
En favor del técnico juegan los resultados, por lo menos hasta la fecha. La duda radica en si el estilo de fútbol que pone ahora en práctica sería el mismo con una situación de punto de partida diferente. Menos influye al club el hecho de que puedan existir incomodidades en la plantilla por sus métodos.
Noticias relacionadas
En caso de que no siga el año que viene. Indemnización de 180.000 euros
Hay que reconocer el excelente talante de Clemente en la negociación que mantuvo con el Athletic para aceptar ser el sustituto de Mendilibar. No hubo discusión y dio el sí a una ficha muy modesta por lo que quedaba de campaña, que rondaría los 250.000 euros, cantidad muy inferior a la que ha percibido en otros clubes que le han llamado para una emergencia. En el caso de continuar en Bilbao, su salario se vería aumentado de forma considerable. Su caché sería superior al de Mendilibar. Si no sigue, se le indemnizaría con 180.000.




