Duelo clásico, revancha y concurso de genios
Guti, recuperado, será titular. Sylvinho se lesionó ayer y jugará Gio.

No diré que es el mejor partido del mundo, el Madrid lo impide, lástima, pero no hay ningún otro capaz de concentrar tantas joyas. Juntar en un campo a Ronaldinho, Ronaldo, Etoo y Zidane es ya, de por sí, un homenaje de la FIFA, un concurso de genios, un reconocimiento a los mejores futbolistas de los últimos diez años, pasado, presente y futuro, y no me pidan que señale, que es de mal gusto.
Pero lo que convierte a esta gloriosa reunión en única es la intuición de que será irrepetible. Parece seguro que después del Mundial se retirará Zidane (tres goles al Barça en diez partidos). El futuro de Ronaldo es más incierto y, aunque su continuidad se vincula al próximo entrenador, también tendrá su importancia lo que haga en los próximos partidos, y ninguno pesará tanto como este.
Para Ronaldo el partido es, además, la última defensa de su título de campeón de los delanteros, versión del Consejo Mundial de Incondicionales. Frente a él, Etoo; más allá, Ronaldinho, jugador total y candidato en cualquier categoría, del peso mosca al pesado. Juzgarlos por lo que hagan hoy es injusto, pero el deporte aprovecha coincidencias así para escribir su historia.
Si Ronaldo marca un gol será, junto al ex valencianista Waldo (115), el máximo artillero brasileño en la historia de la Liga; si marca dos alcanzará los 100 tantos oficiales con el Madrid y regresará a la capital a hombros de Toñín El Torero.
Los números de Etoo no son menos brillantes: ha marcado 10 goles en 15 partidos contra el Madrid, siete en once partidos de Liga; no hay jugador que haya perforado más veces la portería de Casillas. Ronaldinho también asusta: dos goles en el último clásico, cuatro en cuatro encuentros frente al Madrid, 22 tantos en los 37 partidos oficiales que ha jugado esta campaña.
Pero no incidiremos demasiado en la trayectoria de un equipo y otro, tan distintas, porque esto es una isla, un aparte, un torneo dentro de un torneo. Ni importa de dónde vienes ni es relevante hacia dónde vas. Por eso, el partido se enlaza más con el de la primera vuelta, con el 0-3, que con la posibilidad de conseguir el título. Para el Madrid esto es una revancha y para el Barça una confirmación de su enorme poder.
Contratiempo.
Deportivamente, el Barcelona perdió ayer por lesión a Sylvinho, enésima víctima de problemas musculares; Gio será su sustituto. Sin embargo, cualquier incidencia en la parte de atrás parece una anécdota cuando por delante juegan Deco, Giuly, Etoo y Ronaldinho. Y si no cito a Motta y Van Bommel es por pudor, porque los considero futbolistas extraordinarios, talentos con piel de obrero.
En el Madrid, una vez que Guti está recuperado, parece que jugará el mismo equipo que goleó al Deportivo (4-0), aunque hay quien se resiste a creer que Raúl pueda perderse, al menos como titular, el que sería su 30º clásico (el primero en 1995, de gran recuerdo para el madridismo: 5-0). Si el capitán se impone, Robinho sería el sacrificado, injustamente, añado.
Adiós galaxia.
Hay otro asunto que invita a la nostalgia: esta será la última vez que el Madrid galáctico visite el Camp Nou. La próxima temporada vendrá acompañado de otro adjetivo (currante, spaghetti, castizo...) y, probablemente, de un buen número de jugadores diferentes. El balance de los clásicos en la era Florentino (el big bang de la galaxia) es el siguiente: cuatro victorias, cinco empates y cuatro derrotas.
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Además de Fernando Martín, López Caro también se estrenará en un clásico. El entrenador puede presumir de superar el ritmo del Barça en la segunda vuelta, pues el Madrid suma en ese tramo 24 puntos, dos más que los azulgrana e idéntico número de goles (26).
Hay partido, pues. Favorito el Barça si consigue olvidarse de la Champions. Candidato el Madrid si salta al campo junto al Benfica.



