La Copa, en Sarrià: Lotina 1- Víctor 0
Víctor Muñoz es atrevido. Ayer estuvo en el centro de la plaza en que cientos de pericos quieren celebrar una fiesta en la noche del miércoles 12 de abril. Sería después de la final de Copa. Ahí le esperaba Miguel Ángel Lotina. Son los dos técnicos finalistas a sólo quince días del éxtasis.

La final de la Copa del Rey del 12 de abril ya se está jugando, y no sólo en los despachos, ni siquiera en las taquillas virtuales de las páginas web. Se libra sobre el terreno, en lugares emblemáticos como Sarriá, como ayer, con el primer round entre Víctor Muñoz y Miguel Ángel Lotina. La foto no podía ser exclusiva, porque los entrenadores de Zaragoza y Espanyol son suficiente motivo como para montar un posado, un encuentro matinal en un edificio que un día fue tribuna, un banco que un día fue banquillo, y un espacio verde que un día vio jugar un Argentina-Brasil del Mundial'82. Casi nada. Sólo una ruina económica pudo con ese estadio, pero aún ahora, casi nueve años después de su derribo, si uno se concentra mucho puede escuchar aquello de "Espanyol, Espanyol, él el nom que es fa crit i ens dona ajut..."
Víctor Muñoz agotó los primeros rayos de sol de su día libre en Barcelona acompañando a su colega Lotina en la plaza Ángel Rodríguez, el fundador del Espanyol. "No venimos para hablar de la Copa... Suficientes problemas tenemos en la Liga", piensa Lotina, mientras Víctor apostilla: "Le he dicho a mis jugadores que no hablen de la Copa, como para que yo me ponga ahora a analizar lo que puede pasar en el Bernabéu". Vaya, pues no habrá polémica, sólo buenas caras.
Los técnicos aparecieron juntos, casi de la mano, como buenos vecinos, como si se estuvieron contando las penas ligueras tras sus tristezas dominicales, mayores para Lotina, sin duda. Víctor vive ahí, detrás del Hospital de Barcelona. ¿Y Lotina? Debe dormir como en un córner del gol norte. Ustedes ya han jugado aquí... "Yo no jugaba, sólo salía", dice el españolista. "¡Ah! Pues yo entonces sólo corría", corrige Muñoz.
La sesión de fotos estuvo marcada por la mala sombra, por la negativa de ambos entrenadores a tocar la Copa. "Rafa (el jefe de prensa del Espanyol), no la saques del maletero que trae mala suerte". Pero el 'daño' estaba hecho y, en el fondo, ni el mayor supersticioso puede creer en brujas, y menos a dos semanas de la cita del Bernabéu.
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Mauri y el paddle.
No son ni Víctor ni Miguel Ángel dos artistas capaces de encantar al fotógrafo. Se sienten más bien incómodos. Por eso duró poco la sesión, pese a estar amenizada por algún que otro vecino ilustre. Eduardo Mauri, casi desde el balcón de su casa, saluda a Lotina. Es uno de sus doctores en el primer equipo. Para Víctor es un rival en aquella década de 1980. "Cuando quieras te reto al paddle", le espeta Muñoz, siempre competitivo. Mauri pospone la cita para el 13-A. ¿Quién puede más? Lo de ayer en Sarriá sólo fue un tanteo, pero nos da la impresión que Lotina ya va ganando por 1-0. Es la ventaja que da vivir en Sarrià, ahí, en el corazón de Ángel Rodríguez.



