Carlos Marañón

"Beckham es el mejor actor del fútbol actual"

Carlos Marañón publica Fútbol y Cine. Hijo de futbolista y crítico fílmico de profesión, debía ser él quien destruyera el mito que dice que balón y celuloide son irreconciliables.

<b>BALÓN Y CELULOIDE. </b>Carlos Marañón posa en su oficina junto a su libro, &#39;Fútbol y Cine&#39;.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Su padre, Rafael Marañón, fue un 11 del Madrid, entre otros. ¿Le inculcó su pasión por el fútbol?

Es evidente, aunque él no es mi único parentesco con el balompié: un familiar de mi abuelo jugó en la Real y otro en Osasuna, también en Primera División.

¿Y lo del cine?

Pues viene más bien de mi madre, que es una gran cinéfila, pero también de mi padre. Recuerde que, antes, los sábados por la tarde llevaban a los futbolistas al cine.

Dicen los que le conocen a usted, Carlos, que lleva muchos de sus 31 años con una locura combinada entre el fútbol y el celuloide.

Y tienen razón, para qué negarlo. No hay otro loco en el mundo que se hubiera puesto a hacer este libro, que yo digo muchas veces que es un poco antifreak. Freak, friki, viene a significar algo rollo, que no le gusta a casi nadie. Yo soy friki, pero al contrario: hago un libro que une dos cosas que le gustan a todo el mundo: el cine y el fútbol. Hay quien piense que nadie iría al cine para ver un gol de Zidane. ¿Por qué no? Parecen cosas irreconciliables, y ni mucho menos.

Dice Santiago Segurola en el prólogo de su libro que usted desmitifica esa creencia popular de que no hay películas sobre fútbol. ¿Es lo que pretendía?

Sí. Pretendía desmitificar dos cosas: una, que no hay películas sobre fútbol y dos, que el fútbol no es cinematográfico. Y fíjese: he encontrado más de 200 películas que tratan específicamente sobre el balompié y detalles futboleros en otras 500...

Pero aún no ha encontrado una gran película de fútbol. ¿Es así?

Para mí, Evasión o Victoria es la mejor. En el libro le dedico un capítulo, El Partido del Siglo. Pero falta un gran film sobre este deporte, sí.

Usted que sabe, ¿se le ocurre algún gran momento con el que hacer esa gran película?

Con la final de Marcelino en la Eurocopa del 64, y en el AS tenéis precisamente la camiseta, se podría hacer una película muy bonita. Sobre todo, por todo lo que montó Franco alrededor para vender que se trataba de derrotar al enemigo rojo, la URSS.

¿Algún director?

El día que conocí a José Luis Garci le pedí que hiciera una gran película de fútbol. Quién mejor que él, que se ha declarado un atlético acérrimo y es también un gran apasionado del fútbol.

Hablando de Garci. ¿Qué ha descubierto del fútbol y el cine español?

Tiene etapas, Los 40 y los 50 son casi todo películas de la Furia, de España. En los 60 vendieron Di Stéfano y el Madrid, con películas como La Saeta Rubia o La Batalla del Domingo. Toni Leblanc era madridista y hay mucha comedia con el Bernabéu y el Madrid de fondo, como Tres de la Cruz Roja. Los 70 son un poco más del Barça y de Cruyff. Cassen era un cómico muy culé. Y luego en los 80 los intelectuales separaron cine y fútbol hasta bien entrados los 90.

¿Y ahora?

Ahora ha vuelto la fiebre. El fútbol vende y el cine necesita nuevos mercados. El Madrid es un filón: Real, El Nacimiento de una Pasión o la trilogía Goal, ahora en las pantallas.

¿Y el Atlético, que parece abonado al celuloide? Cerezo, León de Aranoa, Garci, Bardem, Segura con Torrente...

No creo que Santiago Segura sea del Atleti, ni que le guste el fútbol, pero como Torrente es un loser... El perdedor vende en la gran pantalla, tiene un lado muy cinematográfico, tipo Bogart en Casablanca.

¿Cree que lo del Atlético, lo del pupas, no es más que una pose, un papel?

Hoy en día, todos los equipos buscan su espacio comercial y el Atlético, viendo que Real Madrid y Barça exportan triunfos, ha optado por el victimismo con anuncios como el del Añito en el Infierno, o el de Papá, ¿por qué somos del Atleti? Algunos cineastas se inventan perdedores haciéndoles del Atleti o llevándoles al Calderón.

En Hollywood no vendería el Atleti. ¿Por qué siguen allí sin hacer películas de fútbol?

En Hollywood no entienden que un juego capaz de terminar 0-0 nos divierta tanto, que cree tantas pasiones. Y además, no les gusta el fútbol. Es importante que un cineasta ame el fútbol para hacer una buena película sobre él, como no se puede filmar el amor sin haber estado enamorado.

Beckham sí que vende en EE UU. Y en todos sitios.

Los americanos se están dando cuenta de que necesitan las taquillas europeas, y quizá pronto empiecen a rodar fútbol. Pero es que Beckham es un gran actor, quizá el mejor como futbolista. Jugar mal, perder en casa y saludar al público así... Lo hace bien, y no lo digo peyorativamente.

¿Becks es el único?

Los futbolistas son conscientes de que hay cámaras delante y las utilizan, o las sufren. El piscinazo, las celebraciones de goles como la cucaracha... Los italianos siempre han sido grandes actores.

A eso querría llegar. ¿Si le digo un futbolista, me lo compara con un actor?

Vamos allá.

Maradona.

Alguien que haya acabado fatal: Marlon Brando.

Di Stéfano.

La elegancia en estado puro: Cary Grant.

Es cierto. Raúl.

Diría Alfredo Landa, porque me encanta... Pero bueno, diré Bardem, otro grande.

Zidane.

Un francés de estilo: Delon.

Y Ronaldo.

Esa inexpresividad... Quizá le pegue un actor eficaz, de esos que hacen las cosas al primer toque: Bruce Willis.

Usted no es actor, sino periodista. Pero también tiene un poco de futbolista.

Mi padre era zurdo y muy bueno. Yo soy diestro, y ya me ve, trabajando en algo que no es el fútbol. Llegué a las categorías inferiores del Espanyol, pero tuve mala suerte con las lesiones... Es complicado triunfar, en el fútbol y en el cine.

¿Le pica aún el gusanillo?

Me voy todos los fines de semana a Navarra a jugar con el Erri-Berri de Olite, en Tercera.

Un club de película.

Escribí un libro sobre sus 75 años de historia, y es cierto que debe tener algo especial. El caso es que Olite es una población de 3.000 habitantes que ha llevado casi una decena de jugadores a Primera. Entre ellos, Félix Ruiz, que jugó en el Real Madrid de los 60, campeón de Europa, Bayona, en el Osasuna de los 80...

¿Osasuna y Madrid son dos de los clubes de usted?

Tengo muchos equipos en el corazón, es lo que tiene ser hijo de futbolista: Osasuna, Madrid, Sporting... Siempre digo que el de Gijón es el único club del mundo que consiguió un Óscar, el de Volver a Empezar. Su protagonista es del Sporting.

También se declara españolista. Su padre Rafael es el máximo goleador de la historia perica.

Aún lo es. Tiene ya muy cerca a Tamudo, y cada vez que Raúl marca los periodistas llaman a mi padre, que responde con ironía: ¿Qué queréis, que me coja?

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Suena como el diálogo de una película.

El fútbol es así.

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