Aduriz vuelve al campo clave de su carrera
Su estreno con el Valladolid se saldó con un 'hat-trick' en Vitoria

Aritz Aduriz tiene grabada una fecha en su carrera, la del 29 de agosto de 2004. Debutaba con el Valladolid en Segunda, frente al descendido Alavés. Era una cita en la que todos los ojos estaban puestos en el banquillo local. Allí estaba Dimitri Piterman, compartiendo tándem con Chuchi Cos. Sin embargo, el ex rojiblanco acaparó todo el protagonismo de la mañana de domingo. Saltó al césped de Mendizorroza y en un abrir y cerrar de ojos marcó tres goles al guardameta Juan Pablo. Su equipo ganaba 0-4 a la hora de encuentro y las gradas del campo vitoriano asistían atónitas a la eclosión de un futbolista que se había escapado de Lezama, a 65 kilómetros, sin hacer ruido. En Burgos, apenas al doble de distancia, se había ganado la oportunidad de estar ese día en Vitoria y golear, golear y golear. Se llevó el balón firmado por sus compañeros.
Diecinueve meses más tarde, Aduriz retorna al campo en el que se destapó como artillero en el fútbol televisivo. Ya aquel mismo día, su apellido fue pronunciado con una mezcla de asombro y temor en Pamplona por parte de los responsables del Athletic, que debutaba en la competición liguera frente a Osasuna aún con el futuro presidente, Fernando Lamikiz, en la tribuna. "¿A ver si nos hemos equivocado?", se preguntaron. Sí. Ahora sólo les queda el pobre argumento de que el guipuzcoano ha madurado al sentirse libre de Lezama, que cedido no hubiese ofrecido el mismo rendimiento.
"El gol va por rachas. Lo cierto es que pillé una muy buena en el Valladolid, ya que después de aquellos tres goles en Mendizorroza marqué en varias jornadas más y aguanté un tiempo como Pichichi de Segunda", recuerda el hasta el pasado domingo máximo goleador a la vez de rojiblancos y pucelanos. Joseba Llorente, su rival entonces en la tabla realizadora gracias a su gran campaña en el Eibar, sumó en Soria el séptimo tanto para los del Nuevo Zorrilla. Intenta cubrir el vacío dejado por Aduriz, pero le resulta difícil.
Sabe que ahora en el Athletic también vive de ese estado de euforia que saca lo mejor de la gente de arriba. Aunque ha encadenado dos encuentros sin marcar en casa, penalti incluido, se siente inspirado. Estará con la caña preparada el domingo, donde probablemente repita junto a Etxeberria. Sancionado Urzaiz, quizás le toque a Llorente ser el revulsivo. Aduriz ha sepultado al prometedor nueve de la Sub-21, aunque tiene madera para salir a flote.
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"Todavía alucino con el dinero que se pagó por mí"
La mayor preocupación de Aduriz no era ofrecer un rendimiento más o menos importante sobre el campo. Notaba que su capacidad futbolística estaba al nivel de lo que requería el equipo, pero tenía una honda preocupación: responder al esfuerzo económico de Ibaigane. Eran casi tres millones de euros por un jugador que se había ido gratis de Bilbao. Cuando se argumenta al delantero que demuestra con su despliegue en energía, goles y fútbol que lo vale, sigue sin verlo. "Todavía alucino con el dinero que se pagó por mí", insiste. Es esa modestia la que le está llevando a triunfar, porque disputa cada pelota con la ilusión de aquel chaval que pisaba los campos del Antiguo'ko. De ahí que tenga a media Liga alucinada y hay quien considera, como Marcos Alonso, que será internacional español algún día, no dentro de mucho. De momento, a su estilo, parece seguir los pasos de David Villa.




