La Real cae bien, pero es un sueño...

La Real Sociedad siempre ha sido bien recibida en feudo rojillo. Los lazos de hermandad entre equipos y aficiones se hicieron más fuertes cuando, hace poco menos de cinco años, los rojillos pudieron lograr en Anoeta la permanencia en la máxima categoría, lo que levantó todo tipo de suspicacias entre el resto de equipos implicados también en la pelea por eludir el descenso. Aquel partido quedó para el recuerdo de los aficionados navarros, incluido el baño en La Concha del entonces presidente, Javier Miranda.
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Desde entonces, no ha habido un solo gol de la Real que no se haya celebrado en las gradas del estadio pamplonés. Por eso mismo el ambiente de esta noche está garantizado y de nuevo se volverán a ver en las gradas del Reyno de Navarra aficionados rojillos y realistas entremezclados en la muchedumbre de las gradas, pese a que sea día lectivo y eso mitigue algo la llegada de aficionados desde San Sebastián.
Son muchos los que en Pamplona comentan que si algún equipo le tiene que ganar a Osasuna, ése debe ser el guipuzcoano, aunque ya nadie, al menos en la capital navarra, considera que haya cuentas pendientes por aquel favor del pasado. La Real llega en apuros y necesita puntuar, pero esto es fútbol y nadie tiene una bola mágica para poder ver qué es lo que le espera a Osasuna de aquí a final de temporada. La Real se juega mucho, pero en el partido de esta noche también están muy vivas las ilusiones de mucha gente que sueñan con ver, por primera vez en la historia del club, a su Osasuna jugando por los mejores clubes de Europa en la Liga de Campeones.



