Hay que centrarse en la Liga señores
Dolorosa despedida europea del Betis. Nicolita hizo estragos en la zaga. Se acusó la roja a Joaquín


Dentro de lo doloroso que es caer eliminado de unos octavos de final europeos, vamos a quedarnos, rebuscando eso sí, con un matiz positivo: El Betis deberá concentrar todos sus esfuerzos, todas sus energías y todas sus prioridades en salvar los muebles en la Liga. Y más vale que se ponga las pilas porque anoche la afición estalló. Tras el 0-1, la provocación de un seguidor del Steaua a la afición local fue el detonante de su estallido crítico. Un sector censuró a Lopera; otro, la tomó con Arzu cuando fue sustituido por Dani. Este adiós a la UEFA le ha quitado al Betis la 'excusa' (lo pongo entre comillas) del cansancio físico y psíquico de jugar dos competiciones diferentes. Eso se acabó. El Betis debe ponerse de una santa vez el mono de trabajo en la competición doméstica y archivar, de una santa vez, que una vez jugó la Champions, otra, la UEFA y que paseó la Copa del Rey por todos los pueblos de Sevilla. Eso se acabó. O nos ponemos las pilas, o nos vamos a Segunda.
No es que deseemos tocar las narices, pero este Steaua no es, ni por asomo, aquel maravilloso bloque en el 1986 hizo felices a todos los rumanos y gran parte de madridistas (especialmente al recordado Ramón Mendoza) ganando al Barcelona aquella Copa de Europa.. Pero son un bloque serio, mejores fuera de casa que en su estadio y que han ganado 11 de las últimas 15 ligas de su país. Y desde el principio estaba claro que estábamos condenados a sufrir un EuroBetis en fase crepuscular. Sin fe, medroso, acobardado y mentalmente pensando en que el domingo hay que viajar hasta el Santiago Bernabéu con la necesidad de puntuar. Con esta actitud, esto se va al garete.
El primer gol del Steaua fue un tremendo error defensivo. Uno más en esta funesta temporada. Nano haciendo falta al que no debía, Luis Fernández llegando tarde y Nicolita, verdadera pesadilla local, fusilando a Contreras. Principio del fin.Y el desastre se consumó. Joaquín, como de costumbre breado a palos, se hartó de todo y soltó el codo a Dica que, por supuesto, le echó más teatro que Amparo Larrañaga. El árbitro le mandó a casa. Y todo terminó.
Los rumanos estaban como en casa (normal si tenemos en cuenta que esto es Sevilla) y mataron el partido con un extraordinario gol de Iacob. En ausencia de Don Manue, quien se llevó los palos de los cabreados aficionados fue su vicepresidente, Ángel Martín. La imagen de un niño llorando, difundida durante la magnífica transmisión de nuestros compañeros de Cuatro, dará la vuelta a España. Más que mil palabras. Con un Betis a la deriva y un Steaua adornándose, el 0-3 fue el canto del cisne a un partido horroroso. La pena de todo esto es que un mal partido como anoche empañe una fantástica andadura continental. Pero hay que centrarse en la Liga.
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